Más allá del fútbol está el Pucela

Carlos Santos y su hijo Carlos;Javier Alonso y su hijo Álvaro, y Carlos Pérez y sus hijos Álvaro y Jorge, saludan con el estadio Zorrilla al fondo../RAMÓN GÓMEZ
Carlos Santos y su hijo Carlos;Javier Alonso y su hijo Álvaro, y Carlos Pérez y sus hijos Álvaro y Jorge, saludan con el estadio Zorrilla al fondo.. / RAMÓN GÓMEZ

Son aficionados de infantería que, al explicar su vínculo con el Pucela, desvelan que los colores están por encima del fútbol y que son sus hijos los que ahora les arrastran a Zorrilla

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

El Real Valladolid ha empezado a aplicar técnicas de mercadotecnia que le están sacando partido al espectáculo del fútbol, mucho más allá de lo meramente deportivo. Varias instancias por encima de los clubes han convertido este deporte en un negocio de proporciones inimaginables hasta ahora y el Real Valladolid, como alumno aplicado, se ha sumado a una corriente que, apelando a los sentimientos identitarios, ha provocado un notable despegue de una afición que languidecía en su cuarta temporada consecutiva en Segunda División.

Si el nivel de juego o la calidad de jugadores y técnicos se mide, al final, por los resultados, el número de aficionados que dos veces al mes pasan por las gradas de Zorrillo pueden ser un indicador fiable de la salud del club. Y hay datos que evidencian una notable mejoría:El 12 de diciembre del año pasado, el Club presentó XIIPucela, detonador de la presunta salida de la atonía que se vivía en el Real Valladolid, que culminó la primera vuelta con preocupantes entradas.

La maquinaria del XIIPucela se puso en marcha y el primer partido de la segunda vuelta que se jugó en Zorrilla se celebró el 20 de enero de 2018. Fue contra el Sevilla Atlético y estadio pucelano batió un récord de asistencia esta temporada:13.523 espectadores presenciaron aquel partido en el que el apoyo a la investigación de la leucemia infantil desencadenó una respuesta desbordante de la afición. Es cierto que los dos anteriores jornadas se habían celebrado fuera (Osasuna y Barcelona B) y que había ganas de ver fútbol en directo. Pero no lo es menos que, desde entonces, la cifra oficial de asistentes al estadio no ha bajado de diez mil, casi siempre empujados por alguna campaña que anima, con precios especiales y motivos sentimentales, a acudir al estadio, como el Día de los Enamorados.

Y el club sigue explotando el factor emocional para rodearse de cada vez más seguidores.

El encuentro frente al Almería de este mediodía apela al vínculo paternofilial con el fútbol como eslabón intergeneracional. Yel Club ha ofrecido estratégicos estímulos para que una buena parte de los vallisoletanos celebren el Día del Padre con sus hijos en Zorrrilla. El partido se disputa a partir de las 12:00 del mediodía y los abonados pueden retirar una entrada gratis para acompañarse de sus hijos. Quienes hasta ahora no tenían vínculo con el Real Valladolid, pueden retirar dos entradas por el precio de 10 euros. La oferta es tentadora, por la hora, por la situación del club y porque, además de entrada gratis o más baratas para las parejas de padres e hijos, el Real Valladolid hará entrega de un regalo – ‘mi primer abono Zorrilla’– a todos los abonados que hayan sido padres durante la presente temporada. El regalo consiste en un ‘pack’ gratuito que incluye una placa con la leyenda ‘Blanquivioleta desde la 17/18’, un babero del Real Valladolid y una pegatina con el lema ‘Bebé blanquivioleta a bordo’. Un regalo que se hace efectivo presentar el abono y el libro de familia.

Este complemento emocional se suma a la situación deportiva del Real Valladolid que, con una victoria ante su afición, podría sumarse al grupo que lucha por las plazas de ‘play-off’ y seguir manteniendo el pulso emocional durante esta irregular campaña en lo que queda de Liga.

Tres parejas comunes

Son aficionados de infantería, trabajadores, padres y abonados al Real Valladolid, que ayer explicaban a El Norte de Castilla su vínculo con el Pucela y cómo afecta a sus relaciones con sus hijos.

«Mi mujer vio antes el carné del Pucela de mi hijo que la partida de su nacimiento»

Carlos Santos, (Íscar, 48 años, transportista), Javier Alonso (Laguna de Duero, 41 años, trabajador de artes gráficas) y Carlos Pérez (Valladolid, 48 años, agente comercial), acompañados por sus hijos Carlos, Álvaro, Jorge y Álvaro, respectivamente representan a los cientos de aficionados que un par de veces al mes se acercan a Zorrilla para ver el espectáculo del fútbol, escenifica por un Real Valladolid que, para casi todos, está incluso por encima del fútbol en sí.

Lo cierto es que hay algunas ‘verdades’ del aficionado pucelano que todos coinciden en confirmar. Por ejemplo, que el Real Valladolid está por encima del fútbol.

«La locura de los horarios están acabando con la costumbre del bocadillo y la bota. Yo soy de esos»

Carlos Santos, 20 años como socio del Pucela, desvela que a su hijo –que lo confirma– no le gusta demasiado el fútbol. De hecho, lo que le importa es el Real Valladolid. Carlos hijo no juega al fútbol, pero viste camiseta y bufanda del Pucela y visita regularmente Zorrilla.

No es el caso de Álvaro Alonso Sánchez de Toro –se empeña el chico en que figure su segundo apellido– hijo de Javier, ambos de Laguna. Álvaro vive para el fútbol y su padre saca a colación otra de las verdades de los aficionados pucelanos:«Fui yo quien le animé a ver fútbol, pero reconozco que es él quien tira de mí ahora para ir al estadio». Yel resto de los padres asienten:la pareja es más fuerte que uno solo para seguir apoyando al Pucela. Los dos viajaron, además, en la última salida del Real Valladolid para apoyar a su equipo en Alcorcón. Fue un viaje sorpresa para Álvaro. Su padre no le dijo dónde iban cuando el sábado por la mañana salieron de casa para sumarse a uno de los autobuses de peñistas. Y tienen su liturgia:fotografiarse con los autobuses de los rivales cuando vienen a Zorrilla.

«Mi hijo fue a ver el primer partido a Zorrilla con año y medio;mi hija solo tenía seis meses»

El de Carlos Pérez es otro caso común pero con peculiaridades. Tienen ya comprometido el viaje al Wanda Metropolitano de Madrid para el encuentro entre la selección española y la argentina. El Valladolid les une, dicen, pero Jorge tira de su padre para todo lo que sea fútbol y, en este caso, el regalo de la Primera Comunión se plasmará en un partido internacional de la selección.

Los padres suman más de setenta años como abonados al Real Valladolid. Sus hijos, en algunos casos, los que tienen. Con alguna deserción, como es el caso de la hermana de Álvaro Alonso. A ella le apasionó el fútbol hasta los 8 años. Después, dejó de acudir al campo.

Álvaro Pérez , hermano de Jorge, acude vestido de pucelano pero aclara que lo suyo es el atletismo. Y se disputa el favor de su padre a la hora de practicarlo, por la incompatibilidad de horarios.

El deporte en general y el fútbol en particular forman parte de la vida de estos aficionados al Pucela que coinciden en otra de las ‘verdades’ de los aficionados’:Ver el fútbol en el estadio es como ver una película en una sala de cine. En la televisión, es como cuando te bajas una película para el móvil.

Carlos Santos le pone un poco más de dramatismo. «En el estadio, además, en algunas ocasiones termino molido por la tensión, los gritos de apoyo los debates...» Carlos Pérez tiene dos televisores en la misma sala. Uno para los que quieren ver fútbol y otro para los que prefieren cine. «Así podemos estar juntos».

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