Real Valladolid

El balón parado, el gran arma del Pucela de Luis César

Mata penina el saque de falta de Míchel, que supuso el 2-0 ante el Oviedo/G. Villamil
Mata penina el saque de falta de Míchel, que supuso el 2-0 ante el Oviedo / G. Villamil

El Real Valladolid ha anotado 14 de sus 29 goles partiendo de falta o saque de esquina, una tendencia que se ha acentuado en las últimas jornadas

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

El Real Valladolid ha experimentado varias mutaciones en las últimas semanas. La más acusada se vio en el último choque ante el Real Oviedo, donde la vocación atacante del equipo dejó paso a una versión más compacta, fruto del repliegue defensivo y la cesión de la posesión, toda una novedad para la escuadra que más acopio hace de la pelota en la Segunda División. Además, el conjunto de Luis César ha empezado a surtirse principalmente de los goles a balón parado, la vía por la que se generan las mayores ocasiones de peligro en las últimas semanas.

En total, el Real Valladolid ha marcado 14 de sus 29 tantos hasta la fecha en jugadas iniciadas a balón parado. Los primeros goles de este tipo llegaron en el choque liguero en León, con dos penaltis (marcados por Mata y Hervías) y un testarazo de Guitián a la salida de un córner. Posteriormente, ante el Córdoba, Óscar Plano logró un gol olímpico, directamente desde el cornijal. En el doloroso 4-1 ante el Rayo, Plano anotó tras un saque de banda puesto en juego por Antoñito y un culebreo de Toni por la línea de fondo. Míchel Herrero marcó de falta directa, ante el Alcorcón, después de que el balón golpease en la barrera y despistase al guardameta Dani Jiménez.

La tendencia se ha acentuado en las últimas seis jornadas, en las que el Real Valladolid ha subsistido en ataque gracias al alimenticio maná de la pelota quieta. En Almería, Jaime Mata convirtió el penalti cometido por Nauzet Alemán sobre Ángel García para empezar una larga racha de acciones fructíferas a balón parado. El Real Valladolid se abonó a los goles de penalti y, en la siguiente jornada frente al Lugo, Míchel Herrero y el propio Mata equilibraron la ventaja inicial de los gallegos para rescatar un punto en Zorrilla.

En Reus, Mata aprovechó la falta botada por Toni para marcar el 1-1 y Ángel remató con la entrepierna un córner de Gianniotas para anotar el 2-2 final. De nuevo, el balón parado se reveló fundamental para puntuar.

El empate a uno en Gijón llegó como consecuencia de un cabezazo de Luismi en un saque de esquina de Óscar Plano y, en este mismo choque, Borja se vio privado del gol en sendos córneres gracias a la portentosa actuación del portero Diego Mariño.

En el último choque ante el Real Oviedo (3-1), el Real Valladolid recuperó el latido ganador gracias al balón parado. Deivid marcó su primer gol en categoría profesional al rematar un saque de esquina botado por Óscar Plano. Mata peinó el 2-0 tras una falta sacada por Míchel Herrero. El tercer tanto, obra de Míchel a pase de Gianniotas, fue el único de los últimos ocho goles que llegó en una acción de juego combinativo. El Pucela mantiene la bandera goleadora en Segunda División gracias a su acierto en saques de esquina y faltas.

«Cada semana marcamos un gol a balón parado porque es importante ser bueno en este aspecto», resume Luis César. «Siempre lo digo: es el único momento en el que puedes meter cinco ‘delanteros’ en el área. Puedo meter a Mata, puedo meter a Deivid, puedo meter a Kiko, puedo meter a Borja. Eso en jugada dinámica no lo puedo hacer. Es un momento óptimo para aprovecharse de eso. Últimamente está siendo un factor importante para nuestro equipo a la hora de cosechar puntos».

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