Becerra se rehace

Becerra celebra el gol de Álex Pérez ante el Getafe.
Becerra celebra el gol de Álex Pérez ante el Getafe. / Alberto Mingueza

El portero titular del Pucela participa en la reacción del equipo en la última fase del campeonato

FERNANDO BRAVOValladolid

Cinco goles encajados en los últimos seis encuentros, en dos de los cuales (Getafe, en Zorrilla, y Almería, en el Juegos del Mediterráneo) dejó la portería a cero. No son los números del ‘Zamora’ que fue en la pasada temporada con el Girona (28 goles, frente a los 45 de la actual) pero Isaac Becerra podría llegar al ‘play-off’ con el Real Valladolid habiendo recuperado la fiabilidad, cuestionada durante el periodo más complicado del Real Valladolid que, aparte de las cinco derrotas consecutivas de la primera vuelta, tuvo otra etapa gris que tocó fondo hace siete jornadas, con la derrota en Sevilla por 6-2. Una abultada goleada, en absoluto achacable al cancerbero de Santa Coloma de Gramanet.

Isaac Becerra, del que el propio presidente destacó el sábado su buen hacer frente al Getafe–«era uno de los que hemos silbado y vuelve a transmitir seguridad»– tiene también la confianza de Herrera –ha jugado 32 de los 40 partidos disputados–. Pero es uno de los eslabones más débiles cuando se disparan las críticas tras una derrota, sobre todo cuando se producen situaciones como la que le costó dos puntos al Pucela en Anduva. Aquel segundo gol de los mirandeses en el minuto 90+4 del partido, fruto de un error colectivo de la defensa por falta de entendimiento, volvió a hacer caer las sospechas sobre su momento deportivo. Unas sospechas que desaparecieron el sábado, no solo por la victoria ante el Getafe, sino por una correcta actuación sin apenas fisuras del portero barcelonés.

Su protagonismo empezó a los 20 segundos de comenzar el encuentro, cuando recogió un balón sin peligro y lo puso en juego. Siete minutos después detuvo sin dificultad un peligroso rebote en el área y, poco después un balón alto de Portillo.

No fue un encuentro con demasiado trabajo y la fortuna estuvo de su lado –en realidad se le negó a su rival– en la ocasión de mayor peligro del Getafe. A los diez minutos de la segunda parte, el pichichi del equipo madrileño (19 goles) se plantó solo ante Becerra, pero Jorge Molina disparó al cielo. A diez del final, despejó, bien colocado, una peligrosa falta lanzada por Damián.

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