En bucle

Partido de vuelta

Considera el articulista que ha llegado el momento de intorducir alguna ficha nueva en los partidos del Real Valladolid

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JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

El Real Valladolid se ha metido en un laberinto interminable y Luis César no encuentra la forma de abrir un hueco al final de los pasillos para que su equipo respire. El oxígeno está cada vez más cotizado y si el técnico no halla con urgencia la vía de escape, el cuadro castellano volverá a pulular por la categoría como un zombi, muy lejos del gentleman que quieren construir los nuevos aires que han llegado al club para que el ‘XII Pucela’ pasee su etiqueta en salones de Primera.

De momento, técnico y jugadores hacen jirones del uniforme blanquivioleta cada semana, el hincha está camino de perder la esperanza que le hizo volver al estadio cuando arrancó el curso y la rutina de hacer el ridículo a domicilio es una costumbre tan peligrosa como sonrojante.

La actitud del Real Valladolid lejos de Zorrilla es idéntica a la del estudiante que piensa que al aprobado se llega solo con buenos propósitos, sin estudiar, y cuando tiene que rellenar el examen no sabe qué poner. Al equipo de Luis César le ocurre lo mismo. Todas las semanas presume de que estará concentrado en los primeros minutos para no encajar y nada más pisar el césped se levanta a la nevera y el rival le castiga con un suspenso.

El conjunto castellano ha perdido el rumbo. No hay rastro de aquel equipo que ahogaba a su adversario con una presión que le dejaba grogui en dos minutos. Ésa es la mejor defensa, recuperar la pelota cuanto antes, en campo ajeno, y construir un ataque contundente, con llegadas por las bandas, en oleadas, con remates. Apenas hay imaginación y el balón viaja en burro de una banda a otra, sin la profundidad que enamoró a sus fieles al inicio del campeonato. La solución ante el Oviedo residió en el patadón. Victoria con muchas sombras. Contra el Cádiz, el Real Valladolid jugó de mentira. Dominó sin ocasiones, obedeció a su adversario, que vivió el partido que había imaginado, con un gol al inicio y 85 minutos para contemplar la inoperancia de su rival.

Hay tiempo para reaccionar, pero el técnico debe recuperar la chispa del vestuario. Cotán, por ejemplo, tiene calidad y contra el Leganés, en Copa, hizo un partido más que digno. Su premio ha sido acomodar sus posaderas en el banco cada semana. Otros, como Plano, siguen luciendo titularidad aunque cada día hagan méritos para buscar un acicate en la suplencia.

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