El Castilla vence al Real Valladolid B en el último encuentro de la temporada

Miguel lucha con un rival por el control del esférico./Rodrigo Jiménez
Miguel lucha con un rival por el control del esférico. / Rodrigo Jiménez

En un partido intrascendente, Miguel Rivera dio entrada a algunos jugadores poco habituales para celebrar la permanencia conseguida hace una semana en Segovia

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Pocas veces el fútbol es lógico, pero si una norma se suele cumplir es que, a igualdad de intensidad, el que más calidad tiene suele ser el vencedor.

Así ocurrió ayer en el encuentro de la última jornada de liga en el Grupo I de la Segunda División B que enfrentó al Real Valladolid B con el Real Madrid Castilla. Ninguno de los dos equipos se jugaba nada de cara a la clasificación final y los jugadores merengues se aprovecharon sobre el campo de su excelso trato de la pelota.

1 Real Valladolid B

Guille;Apa (Velasquez), Carrascal, Salisú, Corral, Mari, Alvarado, Juan Martín (Suárez), Domínguez, Samanes y Miguel (Pablito).

2 Real Madrid Castilla

Belman;Álex, Reguilón, Javi Sánchez, Leon, Jaume, Feuillassier (Seoane), Fidalgo (Tejero), Cristo, Óscar y Quezada (Mancebo).

Goles
0-1, Cristo (min. 14), 1-1, Domínguez (min. 20), 1-2 Quezada (min. 28).
Árbitro
David Iglesias (cántabro) amonestó al visitante Jaume y a Solari.
Incidencias
250 espectadores en los Campos Anexos del Nuevo José Zorrilla.

Todo lo importante del partido sucedió en menos de un cuarto de hora. Ese fue el tiempo que medió entre el gol de Cristo que adelantaba al equipo de Santiago Solari, y en el que Guille Lara pudo hacer algo más, y el de Quezada (de falta y por la escuadra), que volvía a ponerles por delante. Entre medias, Domínguez había empatado el encuentro de penalti, en el minuto 20, tras una jugada surrealista en la que Samanes fue derribado dos veces en el área después de alcanzar un balón que le llegó después de rebotar en la mano de un rival.

Domínguez celebra su gol de penalti.
Domínguez celebra su gol de penalti. / Rodrigo Jiménez

A la media hora de comenzado el encuentro ya se habían dado los tres goles que se verían en los Anexos, pero el Pucela no renunció hasta el final a igualar el tanteador.

Lo intentó especialmente después del paso por vestuarios, cuando Miguel Rivera dio entrada a Suárez en lugar de Juan Martín, dejando al colombiano en punta y echando a un costado a Miguel, que hasta el momento había sido incapaz de deshacerse del férreo marcaje de los centrales blancos.

Los jugadores, como es lógico en estas circunstancias, se olvidaron de los rigores tácticos y convirtieron el encuentro en un correcalles en el que el gol pudo caer de cualquiera de los dos lados. Pudo ampliar la ventaja el equipo visitante, con un disparo de Cristo que se fue demasiado cruzado, y también Miguel Mari tuvo en sus botas por dos veces la igualada, pero Belman se lució con una gran intervención y una bella palomita que frustraron los intentos del jugador pucelano de golear. Al final, aplausos y cánticos agradeciendo la salvación del equipo blanquivioleta en una segunda vuelta con números de 'play-off'.

La Segoviana, descendida

La Gimnástica Segoviana perdió por 3-1 ante el Unión Adarve, con lo que certificó su descenso a Tercera. La Ponferradina y el Guijuelo, por su parte, finalizaron la liga en 12º y 13ª plazas, respectivamente.

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