César Arzo, ex del Real Valladolid, veterano con galones en el Nàstic

El futbolista de Villarreal regresó hace pocos meses del Kairat Almaty, que le fichó para jugar la Liga Europa

César Arzo en su último partido con el Real Valladolid, el 15 de enero de 2011./Miguel Á. Santos
César Arzo en su último partido con el Real Valladolid, el 15 de enero de 2011. / Miguel Á. Santos
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

El futbolista castellonense César Arzo (Villareal, 1986) es todo un trotamundos del mundo del balompié. Ha jugado en seis equipos españoles y cuatro del extranjero.

Fue futbolista del Real Valladolid, procedente del Recreativo de Huelva, a donde había llegado después de sus experiencias en el Murcia y en el Villarreal, con el que ganó dos Intertoto y llegó a debutar en la Liga de Campeones.

Al equipo blanquivioleta arribó en la penúltima época del club en Primera, el año del descenso en el que José Luis Mendilibar, Onésimo Sánchez y Javier Clemente ocuparon el banquillo local del Nuevo José Zorrilla. No fue uno de los jugadores más utilizados de ese año, aunque fue titular en un total de 17 encuentros, acumulando poco más de 1.700 minutos, en los que anotó tres tantos.

Se quedó en el equipo durante el siguiente año (la temporada 2010-2011), aunque en Segunda jugó tres partidos menos y superó por poco los 1.400 minutos, yéndose al Gent de Bélgica en el mercado de invierno. Esa fue su primera andadura más allá de los Pirineos y la más larga, puesto que sus dos temporadas en la Liga Belga son el máximo periodo de tiempo que Arzo ha estado en un equipo en los últimos años.

De Bélgica regresó a España otra vez, en esta ocasión al Real Zaragoza, en el mercado de invierno de la 2013-2014. En la segunda vuelta de la Liga fue uno de los hombres más utilizados, disputando un total de 18 encuentros. El equipo maño, en aquel momento en una importante crisis, no pudo igualar la oferta del Beitar Jerusalén y Arzo se marchó al fútbol israelí, pese a que su intención era la de continuar en el club de La Romareda.

En 2015 volvió a coger un avión y se fue al AEK de Atenas, con el que cuajó una buena temporada y ganó la Copa Griega.

Su buen estado de forma hizo que los dirigentes del Kairat Almaty kazajo se fijaran en él para ganar en experiencia de cara a la Liga Europa para la que se habían clasificado. De nuevo a mitad de temporada cambió de aires y ha recalado en el Nàstic, con el que ya ha jugado ya cinco encuentros.

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