Confianza

Moyano intenta atrapar el balón durante el encuentro ante la Cultural Leonesa disputado el pasado sábado./A. Mingueza
Moyano intenta atrapar el balón durante el encuentro ante la Cultural Leonesa disputado el pasado sábado. / A. Mingueza
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

El Real Valladolid está justo en ese punto en el agita con velocidad sus piernas para intentar escapar de los fantasmas y afianzarse definitivamente en el grupo de los elegidos. Su trayectoria en las últimas jornadas invita al optimismo. Más allá del fútbol, que no termina de encontrar un equilibrio entre las prestaciones a domicilio y las que exhibe en Zorrilla, las sensaciones globales han trocado la incertidumbre por el paso firme. Con matices, pero Luis César parece haber encontrado de nuevo el punto para que su equipo vuelva al escaparate.

En el piso superior de la oficina, el que habitan Suárez y Gómez, la estabilidad se ha traducido en una reestructuración de la plantilla que, de momento, tiene buena pinta. Es pronto para que el presente y el futuro doblen finalmente el brazo a las tinieblas del pasado, pero las cualidades blanquivioletas han crecido de forma exponencial.

Ante la Cultural, los de Luis César amagaron con deshacer el camino, pero el técnico, esta vez sí, movió ficha antes de que su equipo pereciera presa de la ansiedad y el vértigo que representa el acecho de una nueva remontada adversa en tu estadio. En esta ocasión, Gianniotas, Ontiveros, con un debut muy esperanzador, y Toni entraron para mejorar y cambiar la dinámica. Mata, como siempre, no faltó a la cita, mientras la retaguardia sigue cerrando heridas.

Al conjunto vallisoletano le quedan muchos kilómetros por delante para ver de cerca al Cádiz o al Huesca, pero destila estabilidad y confianza. Si olvidamos los minutos de descontrol y siesta ante la Cultural, el Real Valladolid puede estar cerca de esa versión de candidato real al ascenso. Luis César ha estabilizado su sistema con los tres pivotes, las líneas aparecen ahora más suturadas y el equipo ha recuperado la solidaridad, concepto que había perdido protagonismo como consecuencia de los miedos y las dudas.

El antídoto contra la inestabilidad va sanando la mentalidad del conjunto vallisoletano, pero la batalla aún no está ganada. La clave reside en olvidar las crisis pasadas, pero sin perder de vista su análisis para esquivar posibles recaídas y confundir la confianza con la relajación. Las nuevas piezas que se han sumado al puzle de Luis César presentan un plus de calidad, que debe contribuir a la mejora del rendimiento colectivo, si bien los dos próximos partidos, ante Granada y Huesca, rematarán el tratamiento. Si el Real Valladolid sale airoso, el optimismo borrará las incógnitas. Si vuelve el tembleque, estaremos pisando de nuevo arenas movedizas.

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