El convento de Sampedro

Luis César Sampedro durante la rueda de prensa del pasado viernes. /Real Valladolid
Luis César Sampedro durante la rueda de prensa del pasado viernes. / Real Valladolid
TONY POLA

A la hora de elaborar esta columna no se había comunicado de manera oficial el cese del entrenador del Real Valladolid. Sampedro, quizás cumpliendo con ese refrán tan español que comienza por «para lo que me queda en el convento…», sorprendía hace días con una dura rueda de prensa, no por ello menos cargada de algunos argumentos muy válidos. Pucela es una plaza que un día te quiere renovar y otro lanzar a los leones. Esto es tan cierto como que está, cuanto menos feo, defender un día a tu plantilla y, cuando las cosas te van peor, quejarte de que te faltan nombres o de que algunos ya no te valen.

Para muchos, Luis César conectó un directo a la mandíbula de la directiva con esta comparecencia. Fue quizás una despedida premeditada; una liberación ante los micrófonos de alguien que, dicho sea de paso, no ha terminado de ilusionar. La supuesta despedida del gallego, después sobre el terreno de juego ante el Rayo, supuso una oda a lo que ha sido su etapa: un quiero y no puedo. Un continuo «si hubiéramos ganado hoy…».

Y ojo que el entrenador puede tener parte de razón en su soliviantado discurso. Está por ver que el nuevo técnico, si acaba llegando, saca más de sí a la plantilla. Hay quien dirá que tenemos al pichichi de Segunda, un internacional griego, jóvenes prometedores y hasta a un portero que se ha batido diariamente con Messi. Otros hablarán de la falta de centrales o de que tal jugador ya está mayor o no vale para Segunda.

El tiempo dirá si Sampedro estaba en lo cierto o el que fallaba realmente era él. Personalmente, nada que achacar al entrenador. En cuanto a la situación clasificatoria, seguimos cerca del ‘play off’… Pero, como he repetido en tantas ocasiones, no hemos sido capaces de mostrar esa regularidad necesaria en Segunda. Se han alternado momentos buenos, en los que se ha querido renovar a Luis César, con otros en los que el Real Valladolid se vio superado un año más por equipos otrora inferiores.

Luis César ha tenido valor en su discurso. La libertad que te otorga la experiencia o el saberte más fuera que dentro de algún lugar. No se trata de ser ‘palmero’ del presidente ni tampoco de mear fuera del tiesto. Tan solo hay que buscar, siendo críticos, lo mejor para el equipo… Y eso, veremos, quizás sí pase por un revulsivo para el banquillo.

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