Las otras veces que el Real Valladolid falló cuando se jugaba la temporada

La decpeción del equipo en Córdoba, que aún hay tiempo de enmendar, recuerda a tardes negras como las del encuentro ante el Real Zaragoza, en el año de Rubi, o las derrotas en Miranda, Sevilla o Reus en partidos clave

Borja, nada más terminar el encuentro en Córdoba./LOF
Borja, nada más terminar el encuentro en Córdoba. / LOF
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

La ciudad de Córdoba ha pasado a engrosar desde el pasado domingo la lista negra que, muy a su pesar, han ido completando los aficionados del Real Valladolid en las últimas temporadas.

La dolorosísima derrota del equipo ante el antepenúltimo de la tabla ha privado a los blanquivioletas de volver a puestos de ‘play off’, un grupo de privilegio que abandonó allá por la décima jornada, en el lejano mes de octubre.

El equipo había conseguido en los últimos dos meses remontar el ímpetu perdido y, con algunas lagunas, había cosechado resultados que le hacían asomarse una vez más al balcón donde todos quieren estar, pero llegó el fatídico minuto 60 y todo se derrumbó con el penalti fallado por Gianniotas y la inmediata expulsión de Luismi.

Giannis Gianniotas se lamenta del penalti fallado.
Giannis Gianniotas se lamenta del penalti fallado. / LOF

Lo más decepcionante de la situación es la ausencia de excepcionalidad en ella, ya que es un problema que se ha convertido en habitual en los últimos años y que ha truncado todas las aspiraciones del club de volver a la Primera División.

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En las cuatro campañas del equipo en la actual época en Segunda se pueden encontrar situaciones similares. La primera, y también la que tuvo consecuencias menos graves, sucedió en 2015. Por aquel entonces Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, era el entrenador del Pucela. El equipo siguió una trayectoria irregular hasta la jornada 37ª en la que, tras ganar 0-3 en Huelva, se situó en cuarto lugar, a seis puntos de los puestos de ascenso directo.

Mantuvo esa distancia durante dos jornadas más pero en ellas cosechó solo cuatro puntos, lo que le hizo perder un puesto. Cuando llegó el momento de dar el do de pecho, en la jornada 40ª ante el Real Zaragoza, el equipo cayó por 1-3 en casa, cerrando definitivamente cualquier opción de alcanzar el acceso directo o incluso la tercera plaza, lo que le hubiera facilitado un cruce ‘play off’ a priori más benevolente. Posteriormente el equipo cayó ante Las Palmas, incapaz de anotar un gol en todo el global de la eliminatoria.

Hernán Pérez, en el suelo durante el partido ante el Real Zaragoza.
Hernán Pérez, en el suelo durante el partido ante el Real Zaragoza. / Fernando Blanco

Con todo, el hoy técnico del Huesca es el único que ha conseguido meter a los suyos entre los que se juegan la posibilidad de subir. En la temporada siguiente, en la que pasaron por la caseta local Gaizka Garitano, Miguel Ángel Portugal y Alberto, el equipo sufrió una de las peores rachas negativas que se le conocen. A falta de trece partidos para acabar la Liga, viajaban en novena posición, a dos puntos del ‘play off’. Tocaba visitar al Mirandés en Anduva y el topetazo fue tremendo:4-1. De nuevo, el salto al vacío resultó un desastre.

Los jugadores del Mirandés celebran uno de sus goles, con Roger, cabizbajo, en primer plano.
Los jugadores del Mirandés celebran uno de sus goles, con Roger, cabizbajo, en primer plano. / G. Villamil

Desgraciadamente, la debacle no había hecho más que empezar. En los últimos 13 encuentros de Liga, incluyendo el de Miranda, el equipo cosechó ocho derrotas, cuatro empates y una sola victoria, lo que le costó el puesto a Portugal en sustitución de Alberto que terminó dejando al equipo salvado a falta de dos jornadas y terminando la competición en una decepcionante 16ª posición.

Doble revolcón

En la plantilla de ese fatídico año ya estaba el hoy capitán Javi Moyano, que reconocía el pasado lunes en rueda de prensa que tiene la sensación de vivir en el día de la marmota, tras aquella decepción, la del año siguiente y la del actual. La segunda experiencia de este tipo del jienense llegó el año pasado, con Paco Herrera en el banquillo. Otra vez el equipo se encontraba en disposición de luchar por llegar a la máxima categoría del fútbol español y otra vez ocurrió la desgracia, en esta ocasión por partida doble.

Los jugadores del Sevilla Atlético celebran uno de sus tantos.
Los jugadores del Sevilla Atlético celebran uno de sus tantos. / LOF

Corría la jornada 34ª y tocaba visitar a un Sevilla Atlético al que el Real Valladolid aventajaba en tres puntos. La derrota fue incontestable:6-2. Con todo, una vez superado el palo, el equipo no se descolgó y se plantó sexto en la antepenúltima jornada de Liga tras ganar por 1-0 al Getafe, que iba tercero y acabó ascendiendo. Otra vez ilusión en la ciudad, una nueva oportunidad, pero... Sí, otra ocasión perdida y a esperar un año más. El equipo perdió en Reus por un claro 2-0 y dejó de depender de sí mismo para clasificarse para las eliminatorias. Ganó al Cádiz en la última jornada, pero el Huesca consiguió igual resultado y los pucelanos acabaron séptimos.

Esta es la trayectoria reciente que ha llevado al Real Valladolid al lugar en el que está ahora, en una temporada de nuevo irregular en la que, pese a cuajar buenas semanas, no termina de despegar. La derrota en Córdoba, ante un antepenúltimo camino de Segunda B, ha vuelto a hacer daño a una afición que se siente de Primera y que, tristemente, se está acostumbrando a ni siquiera jugar por subir. La ventaja es que, en esta ocasión, el chasco ha llegado a falta de catorce jornadas y hay tiempo de recuperarse. El partido ante el Rayo del próximo domingo (12:00 horas) puede ser un punto de inflexión o la puntilla final.

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