¡Cuatro goles, dos chavales.. y un punto!

Vientos de cantera

Desde la visión de un técnico, el resultado del Cultural-Real Valladolid no es el reflejo de un gran partido y garantiza que ninguno de los dos técnicos acabaría contento

JAVIER YEPES

Es evidente que un marcador que cierra un partido con ocho goles, repartidos a medias, es algo muy de agradecer desde el punto de vista de la plasticidad, y muy de aborrecer desde el punto de la practicidad.

Lo que es lo mismo, que deja contento al público en general, a media miel al espectador con camiseta de su equipo y muy cabreados a ambos técnicos, aunque se suela decir lo contrario de lo que se piensa, con ánimo de engañar, en las declaraciones finales.

¡Coño, que partidazo me he perdido!, pensará el que no alcanzó a verlo; mientras aquel que estuvo en la grada viéndolo ganado y luego perdido, se quedará con el detalle de los fallos, si es negativista, al tiempo que el optimista solo recordará los aciertos. Cuestión de memoria selectiva, sin más.

Un servidor piensa que la verdad no es de nadie en exclusiva y si un poco de todos. Ver ocho goles alegra cualquier ojo futbolístico, y que como dice Jesús Gallego Fraile «un golazo es un golazo, lo marque quien lo marque» y al parecer los hubo de muy buena factura en el nuevo estadio leonés.

En el terreno de la realidad, pensando en técnico, y a propósito de que nosotros –C.D. Rioseco- firmamos al día siguiente en casa otro 4-4 en amistoso de fin de pretemporada, la verdad no es otra que aquella que habla de descontento y decepción.

Se ponderan los aciertos, excelsos a veces en las tareas atacantes, con algún jugador, Mata en este caso, por encima de la media, al tiempo que afloran las dudas con los fallos defensivos colectivos e individuales del equipo. Así pues, ¿como se puede estar contento, por mucho que uno lo asevere ante micrófono?

Lejos de entrar en valoraciones individuales o colectivas como equipo, lo cierto es que el Pucela lleva una buena racha de resultados y se sitúa en una zona que debe ser la de su referencia permanente en busca del asalto final. Es bueno, yo diría necesario, empezar bien para generar ilusión y confianza tanto en el grupo deportivo como entre la masa social.

Dentro de ese grupo deportivo, y de forma muy especial, entre aquellos que por ser los últimos en llegar mas la necesitan. La decisión de Luis César de sacar a Tony y Anuar le genera adeptos dentro y fuera del vestuario.

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