Cuotas imprescindibles

Toni sale del campo bajo el saludo de Sergio. /Alberto Mingueza
Toni sale del campo bajo el saludo de Sergio. / Alberto Mingueza
JAVIER YEPESValladolid

Cuatro partidos sin perder y dos victorias consecutivas. Ahí, justo en este punto, es donde radica el trasfondo de esta minieuforia que comienza a vivirse entre los aficionados.

Victorias y empates encadenados en este último tramo, han dado con el equipo en los lugares que permiten soñar con el ansiado cambio de categoría, fase de ascenso incluida.

En el éxito referido es de justicia recordar en primer término la coincidencia con la llegada del nuevo entrenador. Ese movimiento de acción reacción, casualidad o no, ahí queda para su valoración, y como tal hay que relatarlo.

Claro que en ese movimiento técnico tiene mucho que ver el que Masip siga siendo un seguro entre los tres palos, al igual que Mata continúe ejerciendo de ganzúa entre los mismos de la portería contraria con números de balón de platino y bota de diamantes.

De igual forma incurriríamos en un error imperdonable si nos olvidásemos del brillante ejercicio futbolístico de veteranos con un nivel interesantísimo como Borja, Nacho, Míchel o Moyano por poner algunos ejemplos.

Sin embargo, optimismo aparte seguimos pasando demasiados apuros defensivos en momentos puntuales; algo que no se corresponde con la identidad de un equipo pendiente de colocarse entre los mejores.

La imagen de endeblez mostrada a pelota parada es preocupante, porque cualquier equipo te puede marcar en el momento mas inesperado. Algo ya endémico y, lo que es peor, conocido por todos nuestros rivales.

Algo que viene a contraponerse con la aparición brillante de los chicos jóvenes que le están dando ese plus de frescura y calidad tan necesaria en un equipo como el nuestro.

Los Toni, Calero, Anuar y Ontiveros son la cuota joven de un grupo de ilustres veteranos junto al que se mezcla gente en el punto álgido de su carrera futbolística.

Esas tres fracciones de edad son las que dan equilibrio y aplomo a la plantilla, y por ende al equipo; y en el mantenimiento equilibrado de las mismas va a residir el éxito, si finalmente rematamos lo que hemos empezado a ver ya como posible y cercano

Eso, y el defender como Dios manda, se hacen imprescindibles.

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