Real Valladolid

Deivid demuestra su liderazgo en el Real Valladolid

Deivid, el día en el que fue presentado como jugador del Pucela
Deivid, el día en el que fue presentado como jugador del Pucela

El central explica que se le da bien mandar a sus compañeros en el campo y fija el ascenso como objetivo

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Deivid Rodríguez es uno de los líderes naturales en el vestuario del Real Valladolid. Recién llegado este verano, el central canario ha sido designado como tercer capitán del equipo y sus dotes de mando se aprecian en cada sesión. «Es algo que he hecho desde siempre. A veces soy un poco pesado. No lo hago más o menos porque me hayan nombrado capitán. Va en mi carácter. Es una cualidad que he tenido desde pequeño, como el que es rápido o va bien de cabeza. A mí se me da bien mandar, ordenar a los compañeros, que la gente esté bien colocada porque eso también me ayuda a estar concentrado. Siempre intento ayudar al compañero y corregir los errores que tengamos dentro del campo. Sobre todo, trato de trasladárselo a los más jóvenes. Yo también he pasado por ahí y hay que entender el juego. Cada vez más, a la gente que viene de abajo le cuesta entender el fútbol, porque vienen muy mecanizados. Al final, hay que resolver problemas dentro del campo y no solo con lo que te diga el entrenador. Uno ha de tener su propia personalidad para hacerlo», expone Deivid.

El defensa se muestra ambicioso en los días previos al debut liguero del Real Valladolid, este sábado (22:00 horas, José Zorrilla) frente al FC Barcelona B. «Los tres puntos no vuelven, por mucho que estemos al principio. Hay que empezar enganchando a la gente en casa y ganando. No podemos lanzar las campanas al vuelo por la buena pretemporada. Lo positivo es que hemos cogido los conceptos del míster lo más rápido posible, aunque seguimos mejorando y corrigiendo errores».

Deivid recuerda que los jugadores del Real Valladolid tienen la consigna de cometer faltas en campo contrario para evitar peligrosas contras de los rivales. «Si las hacemos allí, no las haremos en nuestro campo. Eso conlleva que estemos más lejos de nuestra portería para defender. Desde el primer día, el míster nos ha inculcado esa idea de parar al rival lo más arriba posible. Así nos ahorraremos carreras hacia atrás. Está claro que debemos controlar las tarjetas, pero no es lo mismo pegar una patada a destiempo que un pequeño agarrón para que la gente se coloque otra vez y estar ordenados. El míster nos hace ser agresivos, pero con una agresividad bien entendida».

El Barça B, primer rival del Real Valladolid, aparece como una incógnita, una constante de los equipos filiales que compiten en Segunda. «Tanto el Barça B como el Sevilla B son armas de doble filo. Es un tópico, pero en un partido te meten cinco o les metes tú cuatro a ellos. Suelen ser rivales con propuestas bonitas para el espectador y su presión no es la misma que la nuestra», apunta Deivid.

Para el defensa central, el Real Valladolid no puede pensar en otro objetivo que no sea el ascenso, aunque sabe que el camino será largo. «Nosotros trabajamos para subir a Primera. Si me preguntas cuál es el objetivo, te digo 'ascenso'. Está claro que hay que ir jornada a jornada y los mil tópicos del fútbol son una realidad. Primero el Barça B, luego el Sevilla Atlético, después el Tenerife. Iremos creciendo, pero está claro que dentro de las limitaciones de presupuesto se ha hecho una gran plantilla. No tengo miedo a decir que el Real Valladolid, por historia, futbolistas y entrenador, tiene que pelear por ascender sí o sí».

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