Miguel Ángel Gómez

Miguel Ángel Gómez, discreto adivino

Miguel Ángel Gómez, discreto adivino

Trabajo y prudencia son las claves de una tarea en la que maneja una mercancía frágil, cara e imprevisible

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Llegó amparado por la larga sombra de Monchi, actual director general deportivo de AS Roma, con de quien fue coordinador deportivo en el Sevilla desde 2010. Psicólogo de formación y con cierta 'deformación' deportiva –monitor de Actividad Física, de Tiempo Libre, entrenador... Miguel Ángel Gómez Benitez (Hinojosa del Duque, Córdoba, 1975) llegó al Real Valladolid a mediados del pasado mes de junio, seducido –asegura– por la pasión del presidente del Real Valladolid, y por la necesidad de afrontar nuevos retos. Una exigencia que puede limitar su horizonte con el Pucela, porque el proyecto a tres años que firmó con el Real Valladolid ha esprintado en las últimas semanas y podría hacerle sentir incómodo si ve cumplidos prematuramente todos los retos. Aunque siempre quedaría la 'Champions'.

El reto de lo complicado

No es Miguel Ángel un voluntario de ONG, pero ha renunciado a ofertas más jugosas porque –ha llegado a afirmar– «la espada de Damocles me hace feliz». Resumía así el vértigo irreversible que siente por hacer las cosas con menos medios, incluso ante proposiciones de su anterior equipo, estando ya en Valladolid.

Asumió el compromiso de recuperar un puesto entre los mejores para el Valladolid, 'a mitad de precio'. Esto es, con pocos medios y compatibilizando los magros recursos con la financiación de una deuda que lastraba al club pucelano.

Por eso, en una de sus primeras declaraciones pidió perdón. Porque necesitaría ser especialmente discreto –ambiguo, parco, celoso de su información– para que no le levantaran jugadores a base de talón. Aunque su formación académica es humanística, Miguel Ángel Gómez es el arquitecto de una estructura de equipo en la que se basa su proyecto deportivo. Ya ha comenzado a levantarla, con sus colaboradores iniciales (Jesús Sánchez Japón y Ángel Luis Catalina), con refuerzos, incluidos miembros de anteriores equipos del club, como es el caso de Alberto Marcos y más 'gente de la casa'.

El ascenso podría cambiar el ritmo de su proyecto, porque aunque es previsible que siga estirando al límite el presupuesto, los medios son otros. Cabe también la posibilidad de que ambicione nuevos retos y tenga que regatearle al presidente alguna partida de lo que para Suárez, es el primer objetivo del club en esta nueva etapa:el saneamiento económico.

Correr con los paisanos

Miguel Ángel Gómez trata de 'normalizar' su vida cuando deja el trabajo, lo que significa intentar hacerlo en poco tiempo. De modo que madruga para, de 6:30 a 7:00 de la mañana, empezar a correr. «Me ayuda a ordenar las ideas», ha declarado en alguna ocasión. Lo hace a orillas del Pisuerga, aprovechando que pasa por Valladolid, no lejos de su casa, y con paisanos, como los integrantes del Club Trotapinares.

El director deportivo del Real Valladolid, discreto por imposición profesional, no ha ocultado, sin embargo, que tanto él como su familia se encuentran a gusto en Valladolid. Carlos Suárez, a quien conoció a través de Víctor Orta, ex director deportivo del Real Valladolid y actual responsable futbolístico del Leeds United, trató de ponérselo fácil. Le adjudicó la casa que ocupó el extremo onubense Alejandro Alfaro mientras estuvo en el Real Valladolid. Una residencia codiciada por más de un miembro del club. Y, además, Miguel Ángel Gómez supero su primer invierno vallisoletano sin rendirse a las bajas temperaturas, aunque quizás no haya sido el pasado uno de los más crudos. Prueba superada para el cordobés y su familia, a quien no parece que será el frío quien precipite su salida de Valladolid.

De momento seguirá siendo el primer (y último)responsable de esa preciosa mercancía que son los jugadores. Descubrir quiénes tienen futuro, cuánto valen y cuánto pueden durar. Una labor de adivino en la que ha debutado con fortuna en Valladolid.

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