Desde la grada

El entorno

Luis César Sampedro, con la grada de aficionados de fondo. /G. Villamil
Luis César Sampedro, con la grada de aficionados de fondo. / G. Villamil

CARLOS PÉREZValladolid

«De todos los derechos que tiene un hombre, el más importante es el derecho a equivocarse, a ser consciente de ello, a ponerlo en valor y a que eso no sea una condena de por vida». Esta frase es un pasaje del libro de Dolores Redondo 'Ofrenda a la tormenta'. Más allá de esa costumbre de decir «poner en valor» en vez de valorar, estoy muy de acuerdo con esa frase. Equivocarse y rectificar es la base de todos los descubrimientos científicos de la historia. La ciencia infusa no existe. Decía Julio Verne que «la ciencia está hecha de errores, pero de errores útiles de cometer, pues poco a poco conducen a la verdad».

Puede parecer atrevido que piense que en cuatro días se han solucionado los problemas de los dos últimos meses. En realidad yo no pienso que el problema sea de los dos últimos meses, sino de una pérdida de confianza progresiva que se agravó con la derrota ante el Numancia. No creo que se haya solucionado ningún problema en estos dos últimos partidos, porque tampoco creo que hubiera un problema. O no un problema grave. Y, si había un problema, yo no creo que fuera el sistema. Como decía la semana pasada, mi forma de ver el deporte como una competición donde unos ganan y otros pierden, hace que hoy no esté arriba en la montaña rusa. Sigo pensando que quedan muchos partidos para lograr el objetivo. La mitad más uno concretamente.

Pero hemos perdido la confianza en este equipo y hoy parece necesario rehacer el equipo. Ya he oído hablar de que puede haber hasta seis bajas. Y no sé cuántas altas. Altas en un mercado que pocas veces ofrece resultados.

No hemos dado tiempo a ver si este proyecto, en el que cada partido hay ocho o nueve jugadores que la temporada pasada no estaban en el club, cuaja porque hemos pensado que la dirección deportiva y el entrenador se han equivocado. No hay nada peor que equivocarse con las ideas de otro y eso es lo que me temo que nos va a pasar. El entorno ha decidido que esto no vale y nos lo vamos a cargar a mitad de temporada. Y así cada año. La culpa la tiene el que manda por no saber o no poder mantener su criterio, pero todos (prensa y afición), los que ponemos trabas por nuestro inconformismo, somos cómplices. Quizá debamos dejar de hacer chistes de la afición y la prensa de Valencia y hacer algo de autocrítica de nuestro comportamiento.

Acabo estas líneas deseándoos a todos una Feliz Navidad y mis mejores deseos para 2018, tanto en lo personal como en éxitos deportivos para nuestros equipos de la ciudad.

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