Estrecheces vallecanas

Desde el banquillo

El articulista cree que hablar mucho de las reducidas dimensiones del campo del Rayo no fue una idea brillante y se congratula ded que mañana haya partido de nuevo

JAVIER YEPES

Se dice en fútbol que en campo estrecho y largo, con defensa firme y contraataque rápido, tienes el triunfo asegurado. Pero es un decir.

De igual manera se asevera que si al final del primer tiempo te han metido tres, lo más normal, que no seguro, es que al final te metan alguno mas.

Sin embargo, asertos aparte, lo que es cierto es que con campo largo o corto, estrecho o ancho, si el equipo es blando, pierde balones de inicio, juega acomodado o con falta de intensidad ha comprado todas las papeletas para la derrota. Y eso es, lo que según definen las crónicas le ocurrió al Pucela en Vallecas el pasado domingo.

A mi, particularmente, no me gusta enunciar públicamente los problemas que nos puede acarrear al equipo las características determinadas del terreno en el que vamos a jugar. Si acaso, comentarlo muy de pasada en la charla preparatoria. Y entre profesionales, mucho mas aún, ya que posiblemente mas de uno haya ganado en ese campo siendo visitante y entonces nadie se acordó de las dimensiones.

Si a ocho minutos ya pierdes y ocho minutos después te repiten la faena, probablemente seas tu el culpable, como equipo, y no el campo. Un estadio vallecano donde el Pucela, fue un 19 de enero de 2003 con gol de Óscar Sánchez, le endosó un 0-1 a los de la Avenida de la Albufera. Pepe Moré dirigía y Sales y Aganzo jugaban arriba, mientras que Gonzalo 'el naúfrago' Colsa comandaba el medio campo.

Mucho mas importante que la dimensión es la presión y el ambiente que genera su publico. Una grada entregada al equipo que entra en erupción cuando este les proporciona la inmensa satisfacción del gol. A partir de ahí ya no cesa el aliento a los suyos.

Como en el fútbol los disgustos y las alegrías duran un suspiro, engullidos por la propia competición, toca esperar ahora que el Pucela siga de local vencedor frente al Alcorcón, para, acto seguido, mostrar una cara diferente y mejor ya como visitante, en Almería.

Un equipo, que como el nuestro pretende estar arriba, no puede verse sometido a esa peligrosa bipolaridad de local ganador-visitante derrotado.

Mas bien la media inglesa de vencer en casa y puntuar a domicilio, será la que le acabe por devolver a esos puestos de la zona noble donde se pelea por el máximo logro.

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