Sin excusas

Desde la banda

Saber y comprender lo que uno es supone dar el primer paso para corregir los defectos. Eso es lo que le vino a ocurrir al Valladolid en Huesca

CARLOS PÉREZ

Decía Cruyff de sus equipos que «si no saben como se gana, cómo van a arreglar nada cuando se pierda». Nunca he sido muy de don Johan en su labor como entrenador. De hecho siempre me pareció un técnico sobrevalorado y con el jardín botánico de Brooklyn en el culo, pero sin embargo su filosofía del fútbol hizo que este deporte tuviera un antes y un después a su paso por los banquillos. Por eso quiero destacar esa frase del holandés en una semana como esta donde nuestro equipo ha perdido jugando el peor partido de esta temporada. El pasado domingo el Real Valladolid sólo fue el Valladolid. No fue Real. Fue un equipo de mentira. Pero esta temporada sabemos cómo ganamos, así que sabemos por qué hemos perdido.

El pasado domingo nos olvidamos de jugar por la banda izquierda y la derecha no estuvo a su nivel. Nacho se parecía más a algún lateral de temporadas anteriores que al estilete que hemos visto este año. Antoñito tampoco estuvo al nivel de otras semanas y tampoco se vio muy ayudado por Hervías más vistoso y chupón que efectivo.

No estoy preocupado. Hemos visto en Copa que el trabajo diario es excelso y que da igual quién juegue porque las formas son las mismas. Sabemos por qué ganamos, así que seguro que Luis César y los jugadores saben por qué perdimos. Y es por eso que nadie ha puesto excusas como un gol fantasma no concedido, un penalti no pitado o una expulsión tan injusta que es más error que los otros dos errores juntos.

Decía Cicerón que «la persecución, incluso de las mejores cosas, debe ser calmada y tranquila». Por eso es buena la confección de la plantilla. Además de la indudable calidad, tenemos muchos jugadores y un entrenador e que saben lo que es la segunda división. Que saben que vamos a perder partidos. Con la mar en calma cualquiera puede ser timonel. La virtud es saber manejar las marejadas.

Termino con otra frase de Johan Cruyff. Decía que «para jugar bien al fútbol necesitas buenos jugadores, pero un buen jugador tiene el problema de la eficiencia porque siempre quiere hacer las cosas más bonitas de lo que se necesita». Enlazó esta frase con la primera con la que abro esta columna de opinión porque saber a qué jugamos implica saber que somos un equipo y que el exceso de individualismo termina por matarnos.

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