Real Valladolid

Fallece el exportero blanquivioleta José Antonio Cantero

Cantero, con la selección nacional juvenil.
Cantero, con la selección nacional juvenil. / J. M. Ortega

Fue subcampeón de Europa juvenil, pero no pudo triunfar en el Real Valladolid

JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Ayer recibió sepultura en Vigo, donde residía su hijo Ignacio, el que fuera guardameta del Real Valladolid, José Antonio Cantero Rodríguez, a los 77 años de edad.

Nacido en la capital del Pisuerga el 15 de diciembre de 1939, Cantero se sintió atraído como muchos otros chavales en aquella España de hambre y cartillas de racionamiento, revelándose como un prometedor portero en las filas del Arces y de la Selección Oeste, con a que cuajó una temporada tan brillante que el seleccionador nacional, Manolo Meana, apostó por él en detrimento de otros dos magníficos guardametas, Goicoechea, de la Real Sociedad, y San Román, del Atlético de Madrid, en el campeonato de Europa de selecciones nacionales juveniles de 1957, que se celebró en Madrid, y en el que España se proclamó subcampeón.

Tras su brillante papel en el equipo nacional, el Rea Valladolid lo incorporó a su plantilla en la temporada 1958-59, aunque Saso prefirió que se fogueara un año en el Europa Delicias, donde disputó 8 partidos, para saltar al primer equipo en la 1959-60, debutando frente al Real Zaragoza en el partido inaugural de la Liga de primera división disputado en Zorrilla el 13 de septiembre de 1959.

Aquel Real Valladolid de los Benítez, Solé, Endériz y Aramendi tenía una competencia muy dura en la portería, pues nada menos que cinco jugadores lucharon por la titularidad: Estrems, Parcet, Plaza, Calvo y el propio Cantero que, aunque tuvo un prometedor debut y colaboró en el triunfo blanquivioleta por 2-1, no volvió disputar ningún partido oficial, ni aquel año, ni al siguiente.

En visa de que no se supo valorar su indudable valía, su amigo Julio Benítez habló con los técnicos barcelonistas para que fichasen a Cantero para el filial, el C.D. Condal, donde jugó una temporada, antes de comprometerse con el Celta, en cuyas filas militó desde 1962 a 1965, con excelente rendimiento.

Retirado del fútbol, aconsejó a su hijo Ignacio, defensa central y mediocampista que tras jugar en el equipo juvenil blanquivioleta, terminó fichando por el Celta de Vigo, en cuya ciudad reside y adonde su padre se había trasladado, intuyendo el final de su vida tras bastantes años con la salud quebrantada.

Descanse en paz, José Antonio Cantero, excelente persona y guardameta vallisoletano que no tuvo en casa la confianza que sí le dieron en la capital viguesa.

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