Fichajes a medianoche

Desde el banquillo

El autor repasa la compleja historia que existe en el club blanquivioleta con las incorporaciones que se hacen sobre la bocina

JAVIER YEPES

El postrer fichaje de Alfredo Ortuño el pasado viernes, cuando al sábado le faltaba un minuto para ser titular, con carreras presidenciales apresuradas en pos de ganar el despacho y la vía de comunicación, nos dejan la imagen en la retina futbolística de algo tan rocambolesco como ya habitual en cada final de agosto.

Tal parece que sin estos aditamentos de suspense e improvisación el fichaje estrella del verano no se constituye como tal. Algo que llena paginas enteras de periódicos y es hueco obligado de telediario, como noticia estrella del día después.

Y algo que a efectos prácticos convierte en un sainete, con desenlace imprevisible, algo tan simple como el acuerdo entre las partes. Esperar al último segundo para hacer efectivo un fichaje es como presentarte, al menos en mis tiempos de Universidad, en la puerta del examen esperando que el bedel te sople las preguntas; porque aún en el hipotético caso de que así fuese, la segunda parte era que tuvieses conocimiento de las respuestas. Y ahí, ya andábamos fastidiados.

Es obvio pues, que la veda que levantó el Barca con el fichaje de Rivaldo en aquella temporada arrebatándoselo al Depor en el último minuto del último día ha tenido continuidad y adeptos a mantenerla. Y en nuestro club tenemos también antecedentes sobrados de tal maniobra, como en el caso del uruguayo William Ferreira y el famoso no registro en el TMS de la Federación Boliviana que dejó sin efecto el fichaje.

Sin embargo en el caso de éste chico, el jugar con la hora canaria rescindiendo con los amarillos antes de las 23,59 -hora insular- para que tenga validez el trámite, roza todo lo inimaginable y te pone bajo sospecha total.

Sin entrar en mas consideraciones, ¿no sería mejor hacer las cosas de otra manera mas razonable? Me temo que no, que hoy en día debe ser así y que además esto es lo normal a la vista de como funciona este espectáculo antes llamado deporte del balompié.

Para darle mas emoción, aún si cabe, el lunes se inició en la sala de prensa la presentación del jugador… no presentado. La cosa se arregló, con la comparecencia del futbolista un rato después.

Probablemente el futbolista sea el último responsable –aunque tenga la suya- de este sainete. Conociendo como se mueven los hilos de estos negocios, lo normal es que acaben pasando, lamentablemente, estas cosas.

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