División de Honor

Goleada para terminar cuarto

Adrián Herrera se dispone a disparar a la portería defendida por Alberto Garrosa. /GABRIEL VILLAMIL
Adrián Herrera se dispone a disparar a la portería defendida por Alberto Garrosa. / GABRIEL VILLAMIL

El Real Valladolid vence, desciende al Colegios Diocesanos y acaba como el primero de 'la otra liga' y con Adrián Herrera pichichi con 22 goles

JESUS DOMÍNGUEZValladolid

Cuatro goles como cuarta es al final su posición. Eso hizo el Real Valladolid ante un Colegios Diocesanos que dijo adiós en los Anexos en la jornada que ponía punto y final a una División de Honor que desde 2012 no veía tan arriba a los blanquivioletas, primeros de la que el tópico llama 'la otra liga'.

4 Real Valladolid

Javi; Arnáiz, Óscar, Tena, Nieto; Orea, Raúl (Rafa, min. 60); Álvarez (Santi Franco, min. 73), Pablito (Jairo, min. 78), Víctor (David Sanz, min. 67); y Adrián Herrera.

0 Colegios Diocesanos

Alberto Garrosa; Jorge (Óscar, min. 80), Sáez, Iván Revuelta, Diego; Albín, Luis (Moreta, min. 80); Pérez, Pablo Negro, Dani (Guille, min. 57); y Adrián (Héctor, min. 73).

goles
1-0, min. 39: Adrián Herrera. 2-0, min. 73: Óscar. 3-0, min. 75: Adrián Herrera. 4-0, min. 92: Rafa.
árbitro
Miguel Ángel Reinoso Mangas, del colegio vallisoletano. Amonestó al abulense Pablo Negro.
Incidencias
30ª jornada del Grupo V de la División de Honor, disputada en los Anexos ante unos 200 espectadores.

La enésima goleada de los pupilos de Víctor Fernández fue de cocción lenta, aunque desde el principio pareció que llegaría. El retraso fue tan simple como el de cualquier plato elaborado: para que esté en su punto antes es necesario tener paciencia. Y el Pucela la tuvo, en un día en el que no era fácil por la necesidad y excitación del rival.

El conjunto abulense, no obstante, no dio una mala patada, respondió con la deportividad que se encontró. Si se le vio intenso es porque si quería salvar la categoría no le quedaba otra que ganar y esperar un milagro. Al final, ni una cosa ni la otra.

Lo primero, conditio sine qua non, no sucedió porque el Real Valladolid tenía metido en el entrecejo ser cuarto. Honró a la competición y a sí mismo con su juego típico de posesión y control. Otra vez lo bordó, antes y después del gol de Adrián Herrera que puso el uno a cero en el marcador, que llegó poco antes del descanso.

Lo que en otros tiempos y categorías es tarde de transistores esta vez fue de teléfonos móviles. Pendientes todos de otros campos, más por morbo que porque hubiera mucho más que decidirse, se preguntaba el Valladolid si podría investir como pichichi a Herrera, lo único que en los Anexos quedaba por decidirse.

No había nada más porque el Diocesanos estuvo siempre a merced de los locales, primero en un quiero y no puedo y luego inmerso en el desasosiego de saber que el descenso es real y aún queda tiempo para farfullarlo. En estas, Víctor se topó con el palo y Óscar hizo el segundo tras cazar un rechazo en una acción a balón parado.

Aquel balón suelto vino precisamente de un remate del 'nueve', que dos minutos después no perdonó y definió ante Alberto Garrosa con una bonita vaselina. A los dos goles de Sergio Moreno, atacante del Rayo Vallecano, respondía con otros dos para llegar a los dos patitos, con los que se convertiría, al final sí, en el máximo goleador del Grupo V de la División de Honor.

Rafa, con el minuto noventa ya pasado, cerró la cuenta y marcó el último tanto de la temporada de un equipo que la termina cuarto por primera vez en seis años. Por fútbol, con todo merecimiento.

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