Toni Villa, El hombre que marca diferencias

El canterano destapa su talento en Segunda División con la camiseta del Real Valladolid, después de superar los obstáculos que se le han presentado a lo largo de su carrera

Toni en el partido del Trofeo Ciudad de Valladolid/
Toni en el partido del Trofeo Ciudad de Valladolid
Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Toni Villa se tiene por una persona «un poco pesimista». Nunca imaginó que podría salir de Lorquí (Murcia), su pueblo, para formarse en un club como el Real Valladolid. Tampoco anticipó su eclosión como futbolista, primero en León con la Cultural y ahora como estrella emergente con la elástica blanquivioleta. «Es parte de mi carácter», dice Toni. «Si te pones en lo peor, sabes que las cosas no pasarán de ahí. Lo malo no me sorprende y recibo lo bueno con el doble de alegría». Sin embargo, el murciano ha ido superando los obstáculos para convertirse en el futbolista que los aficionados quieren ver sobre el campo, un jugador que marca las diferencias. Además, el pesimismo no está reñido con la ambición. «Incluso cuando no jugaba, dejaba claro que estaba aquí para sentirme importante. No quiero formar parte de un equipo para ser el decimoctavo o decimonoveno jugador».

El nombre de Toni Villa se repitió como un soniquete el pasado verano porque su futuro no estaba claro. Repescado por el Real Valladolid tras su gran papel en la Cultural Leonesa, Toni pasó unos meses difíciles, en los que se mezclaron problemas personales y deportivos. «Mi hermano se dio un golpe muy fuerte en la cabeza tras un ataque de epilepsia. Estuvo varias semanas en coma inducido. Fue un asunto muy jodido para mí. Le acompañé en el hospital. Ahora ya está bien, pero me afectó y se juntó con el tema deportivo. Se publicaban muchas cosas sobre mí. Todo comenzó mal. Yo no quería excusarme porque cada uno tiene sus problemas. Hay que superarlos y ya está».

Remontar la situación

La incertidumbre sobre su futuro se mantuvo hasta el último día del mercado veraniego. Para Toni fue el peor momento de la parte deportiva. «Si salía del Real Valladolid iba a ser para ir a un equipo de Segunda B. En Segunda todas las plantillas estaban cerradas y, evidentemente, nadie me quería. Salir iba a ser un paso atrás».

Así que Toni se quedó con la idea de «remontar» la situación y con una bala en la recámara: una cesión invernal si se cumplían las previsiones más pesimistas. «Pero mi objetivo era ser importante aquí», recalca.

Laureano Antonio Villa Suárez (Murcia, 1995) siempre ha salido indemne de todo tipo de regates. Su carrera comenzó en la plaza de Lorquí, donde solía jugar partidillos informales. «Un señor me dijo un día: ‘vente mañana al equipo de fútbol’. Acudí y todo me resultaba muy difícil. Tenía 8 años. Era malísimo, no daba pie con bola. Luego fue evolucionando en el Lorquí, siempre en la categoría más baja. Tenía claro que quería jugar con mis amigos y estar tranquilo, no irme al Real Murcia ni nada por el estilo. En alevín empecé a destacar:marqué 70 goles en fútbol 7 en una temporada. Yo era un regateador. Esa era mi virtud, pero no pensaba que me podría ganar la vida con el fútbol».

«No veo factible ahora seguir los pasos de Jose Arnaiz. Ojalá mi salto sea subir a Primera con el Real Valladolid»

Con 15 años, un agente de Murcia asumió la representación de Toni y se puso en contacto con Javier Torres Gómez, entonces coordinador de cantera del Real Valladolid para que observase ‘in situ’ las condiciones del joven futbolista. Javi Torres acudió a la cita y no lo dudó: Toni atesoraba grandes dosis de talento. «Vine en verano a ver las instalaciones y decidí que quería jugar aquí», apunta el jugador. «Pero el cambio fue durísimo. Mis amigos estaban en Lorquí y también mi novia [Natalia]. Llegué a la Residencia y yo era un chaval pequeño, muy joven [15 años]. Todo el mundo me parecía físicamente superior. Pero conseguí adaptarme rápidamente».

El físico de Toni siempre ha llamado a engaño. A primera vista, se le puede ver como un futbolista frágil, pero la realidad es muy diferente. «No tengo ningún problema. De hecho, creo que mi físico es una virtud para ciertas cosas. Realmente, no soy débil. Para nada. Tiro a rivales mucho más altos e incluso puedo ganarles en los saltos. Pero sí que es verdad que mi apariencia no da confianza, sobre todo a los típicos entrenadores. Eso es un hándicap, pero cuando he tenido la oportunidad de demostrarlo, lo he hecho. Y no, no he tenido ningún problema por mi físico», subraya.

La marcha de Toni de Lorquí a Valladolid dejó a su familia en la distancia. Sus padres, Victoriano y María Manuela, ya regentaban entonces el restaurante Fisterra («se llama así porque mi madre es gallega»). El negocio familiar sigue adelante y a la decoración del local se ha añadido en los últimos tiempos la imagen del propio Toni. «Tienen fotos mías y ahora van a colgar una camiseta de la Cultural y otra del Real Valladolid. Además, hay una estantería con los trofeos que he ido ganando, ya sabes torneos y esas cosas. Están orgullosos de mí y espero que sigan estándolo».

Toni es el pequeño de tres hermanos (le anteceden Victoriano y José Manuel) y él mismo se autodefine como «el diferente». «Ellos no son nada deportistas. Siempre me han apoyado y no tienen prisa para nada, igual que yo. Lo vivimos todo con mucha calma».

El jugador recibió el primero de sus dos nombres, Laureano, como homenaje a su abuelo materno, y al que no conoció. «Mi madre siempre se acuerda de él. Le tenía un cariño enorme».

Toni Villa encontró muchos apoyos en el Real Valladolid. «Nada más llegar me hice amigo de Anuar y hemos vivido mucho tiempo juntos. También estaba aquel año con Gallego y Pedro Alburquerque. Luego, me hice amigo de gente mayor, como Javi Navas o Lolo Pla. Todos me han ayudado mucho y sigo hablando con ellos».

La titularidad junto a Anuar

El caso de Anuar Mohamed resulta especial porque los dos amigos son titulares ahora con el primer equipo del Real Valladolid a las órdenes de Luis César. «Es una sensación rara: hemos jugado juntos muchas veces, nos conocemos bien y somos muy amigos. Me alegro por él porque se lo merece. Es un trabajador. Ojalá podamos seguir ahí mucho más. Llegar ya es un logro porque este es un club muy exigente. Nos han dado hostias por todos lados, pero lo hemos conseguido. Ahora tenemos que afianzarnos. Los canteranos siempre lo tenemos más difícil, pero pasa en todos los clubes. Los aficionados solicitan que juguemos, pero luego nos exigen mucho porque son ellos mismos los que lo han pedido. Por esa parte lo comprendo. Es verdad que necesitamos un tiempo de adaptación y de comprensión, pero que te exijan siempre va a ser bueno para tu carrera», asume Toni.

Si el verano de 2017 fue convulso para el canterano, el de 2016 tampoco le resultó fácil. Toni se vio enredado por promesas incumplidas. «Me quedaba un año de contrato y me dijeron que, si me lo cambiaba a dos años, iba a estar con el primer equipo. A mí me daba igual el contrato que tuviese porque yo solo quería subir con la primera plantilla. Así que lo firmé. Y a las dos semanas, me bajaron al filial. Yo dije:‘¿Dónde está lo que me has dicho hace dos semanas?’. Al final, logré salir a la Cultural con una opción de recompra».

Pasar del Real Valladolid B a la Cultural Leonesa supuso un salto lunar para Toni, aunque la categoría fuese la misma (Segunda B). De nuevo, pensó que tendría que superar muchas vallas. «Salía de un filial y llegaba a una plantilla veterana, con gente contrastada en el mundo del fútbol. Al principio, me costó mucho adaptarme, pero Rubén de la Barrera me dio la oportunidad y lo hice bien. Él confiaba en mí y todo salió redondo. Era un equipo más hecho, pero a mí me beneficiaba:recibía el balón en mejores condiciones, controlaba mejor el ritmo de los partidos. Al final, los rivales eran los mismos que los del Real Valladolid B y eso me daba ventaja».

Su mejor ubicación

De la Barrera encontró la demarcación ideal para que Toni desplegase todas sus condiciones: «Jugaba de interior, con dos volantes. Era una posición que me dejaba abrirme a banda y participar por dentro. Nunca había jugado ahí y me fue muy bien. También puedo aparecer en banda con tendencia interior o incluso como mediapunta para abrirme a banda», declara. Ahora brilla en el 4-2-3-1 de Luis César desde la derecha, pero con un 4-3-3 su talento podría resplandecer aún más.

Toni destaca a dos entrenadores como los más influyentes en su trayectoria. «Evidentemente, está Rubén de la Barrera, pero también Rubén Albés, pese a haberlo tenido muy poco tiempo en el Real Valladolid B. La virtud de Rubén Albés es la de entender al jugador, darle lo que necesita. Si tiene unas características, las potencia y adapta el equipo a las condiciones de sus futbolistas. Así logra sacar el cien por cien de la plantilla. Rubén de la Barrera es un controlador nato: maneja todos los aspectos del juego y sus partidos son una partida de ajedrez. Él te marca los movimientos y, como lo tiene todo tan estudiado, le sale bien. Claro que me habría gustado seguir con él, porque me encanta trabajar con gente ganadora y que me potencia. Pero esto es largo y quién sabe si volveremos a encontrarnos».

Toni Villa ha dejado un gran recuerdo en León y la afición del Reino no dudó en aplaudirle esta campaña en el doble enfrentamiento de Liga y Copa. «Yo tenía un poco de miedo porque no sabría cómo me recibirían con la camiseta del Real Valladolid, pero desde el principio lo hicieron muy bien. Creo que siempre van a estar agradecidos a los que formamos parte de la plantilla del ascenso porque hicimos historia allí».

Toni tiene varios equipos favoritos, pero con unas prioridades definidas:«Yo soy del Real Valladolid, eso lo tengo clarísimo. Pero me encantaría que la Liga acabara con el Real Valladolid primero y la Cultural, segunda. Además, siempre he sido simpatizante del Atlético de Madrid porque de pequeño me hicieron de ese equipo algunos clientes del bar. Y también me gusta el Real Murcia, el equipo histórico de mi región».

Toni es la nueva perla de la cantera del Real Valladolid en el escaparate del fútbol profesional. El traspaso de Jose Arnaiz al FCBarcelona está tan reciente que resulta inevitable pensar que el murciano puede seguir la misma vía. «Ahora mismo no lo veo factible, pero sí que es verdad que al Real Madrid y Barcelona les han salido bien este tipo de fichajes, tipo Marco Asensio, Vallejo... Ahora se fijan un poco más en la Segunda y en la gente joven, pero no creo que eso sea posible ahora mismo para mí. Yo me veo muchos años aquí. Ojalá mi salto sea subir a Primera con el Real Valladolid».

De niño, Toni se fijaba mucho en Fernando Torres («por ser del Atleti»), pero su gran ídolo es Andrés Iniesta. «Y luego está Messi, para mí el mejor de la historia. No me fijo en él porque lo que hace es imposible de repetir».

A Toni Villa le agrada mucho que le digan que es «un jugador diferente». «Como aficionado, siempre me ha gustado ir al campo para ver a gente hacer cosas inesperadas y que me hagan disfrutar. Un buen regate, un control... Vas al campo para ver a gente como Isco, Iniesta o Asensio. Yo tengo una idea de entender el fútbol y la intento poner en práctica. Me reconforta saber que a la gente le gusta lo que hago. Alguien me puede tachar de frío, aunque no creo que lo sea. Sé que cada partido puede ser mi última oportunidad para jugar y yo intento ir siempre al máximo. Ya sabes, soy un poco pesimista, aunque también confío bastante en mí».

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