Ilusión en fiestas

Lejos del área

El autor reflexiona sobre las diferencias entre el actual proyecto blanquivioleta y el que se tenía hace ahora un año

TONY POLA

Revisar la hemeroteca suele ser un ejercicio muy útil a la hora de analizar temas o ver con perspectiva un asunto. Hoy, hace justamente un año y también metidos en plenas Fiestas de Valladolid, escribía en El Norte de Castilla lo siguiente, tras un partido ganado al Girona en el José Zorrilla: «Hemos visto detalles casi olvidados a orillas del Pisuerga. Seguramente falte un nueve, pero se vio a un portero de lo mejor de la categoría, muchas opciones para el centro, velocidad en ataque y la lucha, afán y entrega que promete el himno del Pucela». Estas palabras, seguramente escritas bajo el optimismo del influjo de la Virgen de San Lorenzo, iban dirigidas al equipo de Paco Herrera, que entonces acumulaba dos victorias y un empate, un punto más que el Real Valladolid de la presente temporada. El resultado final de aquel equipo ya lo conocen y es mejor olvidarlo, pero sirva cómo advertencia de que la Segunda es muy larga y que solo el trabajo constante y la paciencia darán como resultado el ascenso que todos deseamos.

Vaya por delante que no pretendo, y perdonen cierta vanidad al citar mi propia columna de hace un año, ser un cenizo de esos que no están conformes con nada. Mi familia y yo disfrutamos mucho este domingo en el estadio (gran animación en el Fondo Norte, por cierto) y, ciertamente, vimos a un Pucela con muchas ganas y detalles diferentes, pero tras la euforia inicial no pude dejar de pensar que hace 365 días también picamos en el espejismo de Paco Herrera.

Advertidos tras repasar los antecedentes, es justo decir que la manera de ganar (e incluso cuando se perdió contra el Barcelona B) del Real Valladolid de Sampedro dista mucho del planteamiento que no enamoró hace un año. Aquel Pucela de Ferias en 2016 venció, sí, pero se relajó en el segundo tiempo y no dio sensación de ganas y concentración durante los 90 minutos. El nuevo Pucela utiliza de manera incisiva, al fin, las bandas. Pone centros, remata algunos y no echa en falta a gente como Leao. Ha recuperado para la causa a gente como Mata, Salvador, Borja o Luismi y parece, quiere manejar los partidos sabiendo a lo que juega. Ahora lo importante es que dure y no sea otra ilusión que simplemente llegó con las Fiestas y se fue cuando cerraron las casetas. Quiero creer, y hay muchos detalles, que hacen pensar que este pincho de Ferias no se nos atragantará.

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