Inyección de moral

Los jugadores del Real Valladolid celebran el tanto de Luismi que supuso el triunfo ante el Sevilla Atlético./A. Mingueza
Los jugadores del Real Valladolid celebran el tanto de Luismi que supuso el triunfo ante el Sevilla Atlético. / A. Mingueza
TONY POLA

Hay encuentros durante la temporada que te alejan del equipo y llegan incluso a amargarte el comienzo de la semana. Te prometes que no volverás a sufrir más por esos once deportistas que dan patadas a un balón, pero llega el siguiente partido y ahí estás, pendiente del Real Valladolid. Los más afortunados sufren en el campo o se pueden permitir seguirlo por televisión. Otros, casi siempre por compromisos, se pasan media tarde mirando de reojo el móvil o con el pinganillo en la oreja. Cada fiel aficionado sufre a su manera esta pasión.

El sábado por la tarde, afortunadamente, fue un partido diferente; para reconciliarnos con los nuestros. Desde la previa se vio que no iba a ser un compromiso más para el Real Valladolid, que con su campaña contra la leucemia infantil marcaba el primer gol antes de salir a jugar. Bienvenidas sean todas estas iniciativas, que bajo el paraguas del ‘XII Pucela’, pretenden impulsar la imagen del club. Poco a poco la entidad debe recuperar terreno y posicionarse como lo que es, un equipo histórico en una ciudad importante. Bajo un ambiente de fiesta (durante prácticamente los 90 minutos, los cánticos, sobre todo desde el Fondo Norte, hicieron retumbar mi televisor) también se rindió homenaje a dos jugadores históricos como Víctor y Llorente, otra iniciativa por la que felicitar a la entidad.

No fue un partido brillante, pero la comunión equipo-afición dio como resultado una buena entrada destinada a una gran causa y tres puntos más que acercan al Pucela a los puestos nobles. El Real Valladolid, esta vez sí, luchó y peleó el partido. Veremos, a la larga, si el nuevo sistema con tres pivotes sirve para aportar esa estabilidad defensiva que muchos reclamábamos. A nivel individual me gustaron las incansables carreras de Antoñito, los intencionados balones largos de Borja, las ganas de Mata y la buena pinta que tiene Chris Ramos.

A destacar también el buen partido de Anuar, en una semana en la que el debate sobre cantera y fichajes ha vuelto a la palestra tras la llegada de casi una decena de jugadores árabes al fútbol español.

Veremos si es un movimiento puramente de marketing o si puede aportar deportivamente al Pucela, conjunto que debe confirmar su buen momento en Tenerife. La ansiada tercera victoria seguida dispararía los ánimos antes del esperado derbi ante la Cultural. El Valladolid tiene en su mano volver a ilusionar.

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