Lección aprendida

Moyano lucha un balón alto en presencia de Míchel y Óscar Plano/Pascu Mendez-LOF
Moyano lucha un balón alto en presencia de Míchel y Óscar Plano / Pascu Mendez-LOF
JUAN ÁNGEL MÉNDEZValladolid

El estudiante que durante el curso estaba aplatanado y no tenía ganas, ni decencia, para ordenar su mesa, ha levantado la persiana, ha hecho hasta la cama, se ha aseado y ya sonríe delante del espejo cuando se mira, repeinado y radiante, y ve lo mucho que ha cambiado. Tiene otra actitud y, ahora sí, ha aprendido la lección, sabe que el sobresaliente está muy lejos del sofá. El Real Valladolid por fin funciona. Quién te ha visto y quién te ve, Pucela. Sergio tiene un once muy definido y el vestuario vuelve a creer, algo que hasta su llegada parecía una utopía.

La exhibición firmada ante el Lorca, no solo en el resultado sino también en lo que hace referencia a la actitud, el juego y la ambición, ratifica que el cuadro castellano llega a la reválida con los deberes hechos. Ahora solo falta que la abulia no vuelva a aparecer y que los nervios no se traduzcan en inseguridad. En otro tramo del curso, el conjunto pucelano se habría derrumbado tras el error que costó el tanto inicial en tierras murcianas, pero el Real Valladolid de Sergio siguió a lo suyo y pasó como un rodillo por encima de su adversario. Ideas claras. ¿Lógico? Sí, la victoria forma parte de lo cotidiano entre dos conjuntos que viven en orillas opuestas de la clasificación, pero es la primera vez que los albivioleta cruzan el puente y no se caen al vacío víctimas del vértigo que les inyectaba en el organismo la obligación de cumplir con su cometido.

El Pucela está de vuelta y ahora ya no hay marcha atrás. Dos finales y cuatro órdagos a los que hay que responder con contundencia. Llegar al tramo decisivo con el empuje y la confianza que tiene el conjunto de Sergio representa un plus con respecto a otros rivales, pero no debe descuidar las virtudes que le han extraído del pozo. Mi compañero Eloy de la Pisa hacía una perfecta radiografía del renacer vallisoletano. El equilibrio, la creatividad en la sala de máquinas, con Míchel como ideólogo, el excelente trabajo para fracturar sistemas de Hervías, Plano y Toni, el gol de Mata, y el estrechamiento del dibujo para que los centrales defiendan por dentro y los laterales ataquen con mesura son los argumentos que Sergio debe mantener vivos hasta el desenlace si quiere probar el micro en el balcón del Ayuntamiento. Todo lo que baje un milímetro de este escenario serán kilómetros de distancia con la gloria. En vuestra mano está. Ahora ya no podéis retroceder. #NoAflojes

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