Luis César, quédate

Desde la banda

Aboga el articulista por dar continuidad al proyecto actual con el entrenador gallego, del que percibe más virtudes que defectos

Anuar, durante el partido ante el Granada. /
Anuar, durante el partido ante el Granada.
CARLOS PÉREZ

Como se dice en Twitter, en esta cuenta somos de Luis César. Y mucho. A pesar de saber que el «fracaso» deportivo de la primera vuelta es por culpa de su cabezoneria y a falta de saber más cosas, de su mala gestión de una plantilla larga, creo que Luis César es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. Reconozco que soy facilón con los entrenadores y que hace mucho tiempo de la última vez que me defraudó un entrenador. Ni siquiera Juan Ignacio Martínez me pareció culpable del descenso. Pero Luis César me parece el entrenador total. Es valiente en su planteamiento y es el primero en mucho tiempo que apuesta por la gente de casa. Si todos y cada uno de los últimos diez entrenadores hubiera hecho la apuesta que ha hecho Luis César hoy seriamos mucho mejores deportivamente y menos pobres económicamente.

Por eso hoy vuelvo a pedir que se renueve al entrenador. Yo creo conocer el significado de la palabra proyecto y creo que éste está por encima de unos resultados. Incluso permaneciendo un año más en segunda, me gustaría que el año que viene no se cambiase de entrenador. Especialmente estando en segunda, quiero seguir con la base de la plantilla de este año dirigida por este entrenador. No será bueno volver a fichar a diez tíos el verano que viene. Otro volver a empezar y cada vez con mejores equipos en segunda. Hay que hacer buena la desventaja de la hucha sacando ventaja con la continuidad de un buen proyecto.

De la misma forma que hoy el Huesca se está paseando con un presupuesto con el que debería estar luchando por el descenso, nosotros deberíamos ir mejorando a partir de esta base. Que el año que viene se asienten Mayoral o Miguel y puedan venir un máximo de 3 jugadores de nivel es la solución deportiva y económica. Esto lo digo indiferentemente de la división en la que juguemos.

Cada aficionado al fútbol lleva un entrenador dentro. Yo hay muchas cosas que no habría hecho o habría hecho de otra forma, pero veo el fútbol bajo dos premisas. La primera es que el fútbol es de los futbolistas. La segunda es que el rival también juega y a veces es mejor. El caso es que nuestro deseo como aficionados de lograr siempre la victoria hace que a veces seamos injustos cuando no se logra. Quizá debamos preguntarnos qué culpa tenemos como afición de que el último entrenador que nos metió en promoción de ascenso tuviese que salir en mitad de su contrato. Me da la impresión de que nos encantan los proyectos justo hasta el día que llega la primera derrota.

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