el maldito entorno

El autor reflexiona sobre la derrota en Reus, pero no sobre el hecho mismo, sino sobre lo que ha generado en lo que rodea al equipo

el maldito entorno
CARLOS PÉREZ

La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana. Nada como una derrota dolorosa para sacar lo peor de cada uno. Dicen que una derrota nunca viene en un buen momento, pero es que la del pasado domingo vino en un momento malo aunque solo perdimos tres puntos iguales que los que perdimos en septiembre en casa contra UCAM Murcia. El caso es que el domingo todos, incluido yo, estábamos enfadados, desanimados y con ganas de agarrar por el cuello hasta al conductor del autobús. En esos casos a mí me cuesta mucho entrar en mis redes sociales y esta ocasión no fue diferente. Sólo puse un tuit que por escatológico no voy a reproducir en esta página, pero que hacía alusión al tamaño de la oportunidad perdida.

Yo no me considero más listo que nadie. Ni creo tener más capacidad de análisis que cualquiera que escribe en sus redes sociales o participa en tertulias o en programas de radio a través del Whatsapp, pero esta semana he oído cosas sorprendentes. Por un lado se ha criticado a Carlos Suárez de no amañar el partido. Como dice mi amigo y compañero de columna Jesús Moreno, es un ejercicio de perversión intelectual insultar a alguien llamándolo honrado. Pero hay otra más dolorosa porque se hizo ya en frío. Culpar a Paco Herrera de la derrota por decir en rueda de prensa que si nos marcaban estábamos muertos. Cualquiera que escuchase esa rueda de prensa sabe que esa frase iba dirigida a la obligación de mantener esa concentración que tantos puntos nos ha costado más que a la incapacidad del equipo a remontar. Pero en una semana y en un momento del año donde la unidad es un valor añadido, hay quien pretende hacer creer que el entrenador no cree en el equipo.

Estamos a un partido para lograr el objetivo. Necesitamos ganar y ya nos hemos metido un gol en propia meta. O dos. Porque entre todas la matamos y ella sola se murió, pero la gestión del caso Juan Villar por parte del club, el jugador (sobre todo), entrenador, prensa y afición es digna de haber sido diseñada a por nuestros rivales. Ya sé que al fútbol se juega en el césped, pero ayuda que el entorno sea favorable.

De nada vale ir gritando a los cuatro vientos que no ganamos a nadie como oigo por ahí cuando somos el mejor equipo de las cinco últimas jornadas a pesar de la derrota en Reus. Por eso yo sigo confiando, por lo que hacemos nosotros y por lo que hacen nuestros rivales. A pesar del entorno. Y en este caso entorno no es afición.

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