Real Valladolid

El mejor Promesas cede dos puntos a dos minutos del final

Luis Suárez, autor del gol, conduce el balíon rodeado de rivales. lH. SASTRE

El gol de Luis Suárez, asistido por un genial Alvarado, fue anulado por el de David tras un error infantil de los locales

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Brillante, superior, ilusionante, con proyección... El Real Valladolid B ha despertado del letargo de los primeros compases del campeonato, que no solo le mantenían hundido en la clasificación, sino que hacían prever un cambio radical de ciclo, tras un empate y cuatro derrotas consecutivas, apenas aliviadas por el empate de la pasada semana ante la Ponferradina, en una carrera desenfrenada hacia Tercera. La llegada de Miguel Rivera al banquillo y el rodaje de las primeras jornadas parecen haber acabado con el tiempo de los errores. Tras el empate en Ponferrada, con el debut de Miguel Rivera en el banquillo, la imagen del Promesas quedó totalmente rehabilitada ante el Rápido de Bouzas, en un encuentro que parecía destinado a convertirse en la primera victoria de la temporada, y que se quedó en un empate por un error infantil en los últimos minutos.

1 Real Valladolid B

Guille Lara, Raúl Navarro, Mario, Porto, Corral, Carrascal (Alvarado, m. 69), Miguel Mari, Mayoral, Javi Pérez, Miguel (Becerra, m. 61) y Luis Suárez (Cobo, m. 79).

1 Rápido de Bouzas

Brais, Adrián, Coti, Cristian, Trigueros, Sielva, Deivid, Caba, Carnero (David, m. 73), Diego Diz (Pedro García, m. 46) y Anderson (Carlisto, m. 54).

goles
1-0, minuto 73: Luis Suárez, asistido por un genial Alvarado, creador de la ocasión 1-1, minuto 88: David, tras un error infantil de los locales
árbitro
Hernández Maeso, Extremeño, auxiliado en las bandas por González Narváez y López Cirujano. Amonestó a los locales miguel, Corral, Raúl Navarro, y al visitante Diego Diz.
incidencias
Séptima jornada del grupo I de la Segunda División B. Encuentro disputado en los Anexos al Estadio José Zorrilla, ante unos trescientos espectadores, entre ellos algunos aficionados gallegos.

Desde los primeros compases, el Promesas demostró su superioridad ante un rápido de Bouzas cuyo entrenador, 'ex' del Promesas, Borja Jiménez, reconoció al final del encuentro la superioridad pucelana.

Diez minutos tardó Guille Lara, el portero del Promesas, en tomar contacto con la pelota. Y lo hizo para atajar un disparo lejano y blando. Tres minutos después, superado el tanteo inicial, el lateral diestro Raúl Navarro sorprendió con su desenvoltura en el área. Bajo el balón que le llegó alto, regateó y lanzó un disparo cruzado que salió lamiendo el poste de la portería defendida por Brais. Empezó entonces el recital pucelano que tuvo como protagonistas en ataque a Luis Suárez, de nuevo Raúl Navarro, con un magistral centro al área, Miguel Mari, a pase de Miguel y de nuevo Suárez, como protaganistas de las ocasiones más claras de un Promesas que había hecho méritos, al llegar al descanso, para ganar con holgura.

Tímida reacción gallega

Tras el descanso, los jugadores dirigidos por Borja Jiménez lograron sacudirse por momentos la superioridad local, aunque muy parcialmente. Consiguieron hacer alguna ocasión que tapaban las de Mayoral, o Miguel y que permitieron algún lucimiento al cancerbero local, Guille Lara, aunque el protagonista bajo los palos, y mejor jugador visitante fue Bras, lo que confirma el buen hacer de los delanteros locales.

Mediada la segunda parte. Caba conectó un gran disparo, en una de las pocas ocasiones visitantes, que desbarató Guille Lara con una gran intervención.

Y entonces llegó Alvarado

Mayoral se había activado también en la segunda parte y a los veinte minutos de la reanudación tuvo una de sus mejores ocasiones de abrir el marcador. Pero acababa de entrar en el terreno de juego Alvarado, en sustitución de Carrasca. El mediocentro colombiano no tardó en dejar boquiabierta a la grada, con una jugada de velocidad, regate y precisión en la asistencia a Luis Suárez, que abrió el marcador. Fue una jugada de calidad y un gol que hacía justicia a lo visto en el terreno de juego. Un gol que pudo haber dado la primera victoria de la temporada a un Promesas que, sin embargo, se relajó al adelantarse en el marcador.

Seguían dominando los de Rivera pero la falta de tensión provocó un error infantil. El Real Valladolid perdió un balón tras un saque de banda, sorprendió a sus jugadores avanzando hacia la portería rival y David recibió por la izquierda un pase que embocó a gol sin que Guille Lara pudiera hacer mucho para evitarlo. Fue un jarro de agua fría que, como afirmó Rivera al finalizar el encuentro, demuestra lo injusto que a veces es el fútbol.

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