Cosas del mercado

Desde la grada

El autor aboga porque la LFP establezca un sistema similar al de la ACB para lo relacionado con el mercado de fichajes

CARLOS PÉREZ

Se acabó el mercado de fichajes de una forma algo convulsa, al menos para el Real Valladolid. Ciertamente al menos en esta ocasión poco se puede achacar a la dirección deportiva el desaguisado de Ortuño y tiene pinta de que nos ha pillado el fuego cruzado de una reyerta entre mafiosos. Como no sé qué ha pasado realmente no me pondré del lado de ninguna de las partes Hasta aquí mi comentario sobre Ortuño.

Pero ver lo que pasa año tras año con jugadores, representantes y direcciones deportivas me invita a poner una reflexión que llevo tiempo con ganas de escribir. Es muy común escuchar a los jugadores decir que no son mercancía. Es verdad, no lo son. De la misma forma que tiene la sana costumbre de agarrarse a su contrato a la hora de cobrar o de negociar un traspaso o un finiquito. Normal, para eso se firman los contratos. Pero también es normal ver que en ocasiones se comportan como auténticos chantajistas y vemos usualmente como detrás de una buena temporada siempre exigen un aumento de su soldada. O exigen un traspaso a un club que le ofrece ese aumento. Pero claro, ese aumento es tal si el jugador sale libre o por un precio inferior al de mercado.

Y ocurren dos cosas cuando los jugadores se agarran a su contrato. La primera es que al jugador le quede solo un año de contrato y no renueva, de forma que el uno de enero es libre para irse gratis provocando además una bajada notable en su rendimiento. Se va sin recibir un euro y encima perjudicando deportivamente al equipo. La segunda es que su club quiera sacarle cedido y al jugador no le guste su destino. Para solucionar eso hay dos soluciones que se encuentran en el baloncesto. No son la panacea, pero hacen más sano el mercado

Para el primer problema la solución se encuentra en la ACB. Poder apuntar a un jugador a una lista donde poder ejercer un derecho de tanteo hace que un jugador que acaba contrato no se pueda ir libre. Evitas que se vaya libre y evitas que baje su rendimiento. Como todo, tiene sus lagunas, pero creo que la ACB es una liga más justa gracias a ese derecho de tanteo.

Para el segundo problema, la solución está en la NBA. Allí los jugadores que firman un contrato lo tienen asegurado. Son mercancía y deben aceptar el traspaso que les proponga su club, pero siempre sabiendo que su contrato está garantizado.

No se trata de que el jugador juegue donde quiere como pasa en España. Se trata de hacer una liga más justa y que tienda a igualarse. Lo de los topes salariales, ya para otro día.

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