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Miguel Ángel Gómez: «La clave del éxito es mantener una buena estructura»

Miguel Ángel Gómez, en la sala de prensa de Zorrilla
Miguel Ángel Gómez, en la sala de prensa de Zorrilla / Alberto Mingueza

El director deportivo del Real Valladolid aspira a que los técnicos del primer equipo se impliquen con la cantera

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Miguel Ángel Gómez Benítez (Hinojosa del Duque, Córdoba, 1975) no para. En sus dos primeras semanas como director deportivo del Real Valladolid no escatima horas al día para crear un armazón sólido que permita el crecimiento del club. Después de 20 años en la estructura del Sevilla, ahora le toca empezar casi de cero.

¿Qué es lo primero que se ha encontrado en Zorrilla?

–A gente muy ilusionada tras un final duro e injusto de temporada. Todos se han vuelto a poner las pilas. He tenido que empaparme de la dirección deportiva porque ninguno de los puestos ejecutivos estaban cubiertos. En mis planes no entraba abarcar todo desde el principio, pero es lo que nos ha tocado hacer.

¿Ha notado mucha diferencia con el Sevilla, su anterior club?

–Principalmente en el número de personas. Allí éramos 16 y aquí tenemos que sacarlo todo adelante entre tres. Me gusta el capital humano y la actitud de los empleados del Real Valladolid, pero debemos reducir el foco y renunciar a mercados que podrían ser interesantes porque no podemos abarcarlo todo.

Usted dijo que trabajaría 25 horas de 24. ¿Está todo el mundo del club la misma línea?

–Estoy encantado con los empleados. Mario [Miguel], por ejemplo, salió el miércoles a las diez de la noche. Nosotros nos fuimos a las 00:15. ¡Saltó la alarma y no éramos capaces de pararla! Solemos marcharnos casi todos los días entre las once y las doce de la noche. No quiero tomar decisiones sin conocer bien cómo funciona todo.

¿Hay una prioridad a la hora de tomar decisiones o abarca diferentes asuntos a la vez?

–Intento delegar en mis técnicos. Quiero sentar unos cimientos en el primer equipo y en la cantera. Debemos nombrar un coordinador de categorías inferiores que se ponga a trabajar. Quiero que el filial funcione como la primera plantilla y que el Promesas esté muy cerca del primer equipo. Sondeamos las diferentes condiciones económicas de posibles incorporaciones. A partir de ahí, tratamos de priorizar.

¿Cómo es su jornada diaria?

–Me levanto a las seis de la mañana para correr. Ya lo he hecho al lado del Pisuerga, por la playa. He tomado contacto con el club de atletismo Trotapinares y he estado corriendo con ellos, con Lino, Paco, Casquero... Es una actividad que me permite pensar. Mi idea durante todo el año es salir a correr a las seis y media o siete de la mañana, desayunar y venir al club a las nueve. Sé cuándo entraré, pero no cuándo me marcharé del despacho.

Veo que su móvil no para de vibrar...

–Lo cargo por lo menos tres veces al día. Hablo mucho por teléfono, pero con auriculares porque si no el cerebro reventaría. Está todo el día sonando. Muchos agentes necesitan conocerme y yo a ellos porque hay perfiles de representantes, más de Segunda, que no iban al Sevilla.

¿Con qué plataformas informáticas cuenta el club y cuál quiere incorporar?

–A día de hoy, únicamente existe Wyscout, con accesos limitados. Hay una serie de programas con los que actualmente no se trabaja y que nosotros utilizaremos. Ampliaremos Wyscout y trabajaremos con ISF, una plataforma muy útil de futbolistas nacionales. Estamos aliados con Nacsport, porque es muy interesante para que el entrenador y el analista trabajen con un programa adaptado al fútbol. Permite optimizar el tiempo. Con un programa básico, de andar por casa, para cortar un partido te tiras día y medio. Con Nac o Sport Codec, que funciona con Mac, lo cortas en una hora y media. Vamos a instaurar un sistema informatizado para la cantera, con la idea de que todo el trabajo quede en el club. El día que yo me vaya, el que venga tendrá toda la información en cuanto abrá la puerta y no se verá obligado a estudiar toda la estructura.

Es lo que le está pasando a usted ahora...

–Bueno, me tengo que adaptar. Hay algo que siempre me ha preocupado. La información debe pertenecer al club, no al que esté al frente. Aquí viene alguien, se va y se lleva la información. Puede tener buena o mala fe y dejarla o no. Creo que ahora la información está, pero no quiero que dependa de una persona ni de dos. Que el club funcione esté quien esté.

¿Qué valora más a la hora de fichar a un futbolista?

–Si hablamos del primer equipo, el perfil que marca el entrenador. Otra cosa es cuando acaba el mercado de fichajes. Entonces, miramos todo tipo de jugadores para recoger información. Ángel Luis Catalina es el coordinador de fútbol profesional, una especie de ‘chief scout’ [jefe ojeador], y se encargará de esto.

¿Con cuánta gente contará la dirección deportiva?

–Hay un proyecto a tres años, en el que contemplamos un crecimiento. Con tres personas no podemos abarcar mucho. Jesús [Sánchez Japón] estará muy cerca de Luis César en el primer equipo, pero también verá mucho fútbol. Ángel Luis será mi cerebro y coordinará el ‘scouting’. Habrá más gente en la estructura que nos puede ayudar, como los entrenadores de la cantera, si están dispuestos. Trabajo hay de sobra. Y puede haber más incorporaciones.

¿Y analistas?

–Dani del Valle trabajará como analista del primer equipo. Se incorporará a partir del 1 de julio y se encargará de analizar al rival y el rendimiento de la plantilla, así como las peticiones que tenga el entrenador. Yo quiero que los técnicos del primer equipo se impliquen con la cantera para que todos se sientan cerca. Si Fran Albert puede tutorizar a los preparadores físicos de la cantera me gustaría que lo hiciera. Si Dani del Valle puede formar a los técnicos de la cantera, que lo haga también. Que Luis César dé charlas a los entrenadores. Quiero que doblen funciones.

¿Ve el Real Valladolid como un trampolín profesional?

–Vengo con la idea de crecer con el Real Valladolid, que este club cada vez sea mejor. Cuando he trabajado con deportistas como Júlio Baptista o Dani Alves siempre les decía que tenían que concentrarse en objetivos a corto plazo. Solo pienso en que el Real Valladolid cada vez funcione mejor. Y que la entidad no dependa solo del director deportivo. No pienso en irme a otro equipo ni en volver al Sevilla. Al inquilino con el que estoy negociando el piso le he dicho que le firmo tres años.

¿Piensa en la estructura como base del éxito?

–Sí, por supuesto. Si montas una buena estructura, al final salen las cosas. No se puede tirar a las primeras de cambio si no llegan los resultados. Los proyectos de éxito han mantenido la estructura: ha sucedido, por ejemplo, en el Girona. Pienso que esa es la clave, mantener una idea y ser coherente.

¿Afecta a su trabajo que aparezca antes de tiempo en la prensa el nombre de un futbolista al que quiere fichar?

–Esa situación siempre perjudica a la entidad. Otros equipos se ponen sobre la pista y quizá tengan más dinero. Por eso yo me muestro tan cauto. Este año el Real Valladolid ha sido el cuarto o quinto presupuesto más bajo. Afrontamos el mercado de fichajes con esa desventaja. De ahí, el secretismo.

Les sucedió en el Sevilla con el Real Madrid y Marcelo...

–Sí. Marcelo estaba en una habitación. Monchi y la dirección deportiva, en la de abajo. Al final, nos lo quitó el Real Madrid. Con bastante más dinero.

¿El fichaje de Luis César como entrenador fue exclusivamente decisión suya o intervino el presidente?

–Me gusta que la entidad se implique. Me gusta escuchar a todos. No soy de los que dicen ‘aquí mando yo’. La clave está en el trabajo en equipo. El presidente escucha y da su opinión. Lleva muchos años aquí y conoce perfectamente el club, el entorno y la ciudad. La decisión de Luis César ha sido consensuada. Ese es el camino.

¿Cómo va a ser su relación con el primer equipo en el día a día?

–Mi idea es que Jesús [Sánchez] esté siempre con ellos porque no quiero que el entrenador y los jugadores se sientan solos. Yo también pretendo estar cerca, pero no siempre podré hacerlo. Me apoyaré en Jesús, un hombre de grandísima confianza, que tiene cualidades para ayudar.

Hay muchos jugadores que ya tienen contrato con el Real Valladolid. ¿Le hipoteca en su idea de plantilla?

–Hay cosas que ya están hechas, pero veremos todas las situaciones y escucharemos lo que tenga que decir el entrenador. Trataremos cada asunto en particular estos días, por si hay alguna posición que nos genere dudas.

¿Qué tipo de fútbol le gusta?

–El fútbol de Luis César [ríe]. Me gusta que la intención sea salir con juego elaborado. Luis César me parece una persona coherente que analiza la competición y que quiere ganar, pero si lo puede hacer de forma atractiva, mucho mejor. Me gusta la valentía y Luis es valiente. Puede generar dudas en Segunda, por esa idea que hay de meter un gol y echarse atrás. Pero si todos pensáramos así, el fútbol no evolucionaría.

¿Sigue en contacto con Monchi? ¿Se puede abrir alguna vía por ahí?

–Hace un par de noches estuve hablando con él y lo felicité porque parece que va cumplir el primer objetivo de vender por cien millones. Le dije de broma que a ver si se le escapaba algún jugador de la Roma para acá. Hablo como amigo porque es difícil convencer a un jugador de la Roma para que venga aquí. Si fuera por él, seguro que nos ayudaba, pero los futbolistas de la Roma tienen perspectivas de Primera División, equipos de ‘Europa League’...

¿Monchi le da consejos?

–Él siempre me dice que hay que creer en el trabajo, tener paciencia y no precipitarse. En los últimos años he aprendido que no hay que sentirse presionado para tomar decisiones apresuradas. El invierno puede ser duro por lesiones y quiero contar con un equipo equilibrado.

Vayamos a su biografía. Usted nace en Hinojosa del Duque, un pueblo cordobés.

–Sí, del Valle de los Pedroches. Mi infancia fue muy feliz. Soy el pequeño de tres hermanos. Mis padres y mi hermano viven en Hinojosa. Toda mi familia, incluidos mis tíos, son funcionarios menos yo. Y mi padre, que es autónomo y tiene una ferretería. Yo hice psicología y luego empecé oposiciones a Secundaria, para ser orientador, pero cuando aposté por el fútbol (tras una llamada Miguel Morilla para un proyecto en el Sevilla), me ayudó que mis padres no me discutieran eso, a pesar de ser una familia de funcionarios. Ya era entrenador de nivel II, monitor de actividad física, monitor de tiempo libre, de bádminton, de atletismo... Durante la carrera de psicología me saqué casi todos esos títulos. Trabajé con la federación de tenis de mesa, con la de atletismo en un programa de detección de talentos, con la de tenis... Tenía que compatibilizar el Sevilla con actividades que permitieran ingresar una cantidad para vivir.

¿Jugaba al fútbol?

–Sí, federado desde pequeño en Hinojosa. Me di cuenta rápido de que no sería profesional, ja, ja, ja. En juveniles pasé del centro del campo al eje central de la defensa y allí me fue muy bien. Cuando me marché a la universidad, seguí jugando hasta que en un partido me zumbaron un trompazo tremendo. Decidí invertir mi tiempo en formarme como entrenador a partir de mi segundo año universitario. Entré en el CEDIFA, el Centro de Estudios, Desarrollo e Investigación de la Real Federación Andaluza de fútbol. Estuve como ayudante en la selección andaluza con una gran generación de jugadores. Luego me llamó Miguel Morillas para un proyecto en el área de Psicología del Sevilla. Mi primer trabajo allí fue como psicólogo del filial. Por eso quiero tanto a los filiales.

¿Qué aficiones tiene además de correr a primera hora de la mañana? Que, por cierto, ya veremos si lo mantiene en invierno...

–Ya lo verás, te insto a que te pases, ja, ja, ja. Me gusta la bici, el tenis y el deporte en general. Juego al pádel porque es una cita social, pero no me atrae mucho. Yo soy más de tenis. También me gustan el baloncesto y el rugby. Daniel del Valle, el analista, era jugador de rugby. Y el hermano de Rocío Bohórquez, una psicóloga con la que he trabajado muchísimo, fue capitán de la selección nacional: Chema Bohórquez. Practico ‘running’ porque me permite hacer deporte rápidamente. Me gusta nadar, pero hay que ir a la piscina, cambiarse... Sé que hará frío, pero ya te digo que iré a correr todas las mañana porque me ordena las ideas. Y me gusta hacerlo con atletas populares. En cuanto el trabajo se tranquilice un poco, me haré socio del Trotapinares. Soy un llegador, no un ‘runner’ rápido. Un constante.

Igual que en el despacho...

–Ja, ja, ja. No soy un corredor rápido, no. Cuando salí con la gente de Trotapinares, llegué muerto al hotel. Quería hacer cuatro o cinco kilómetros y me zumbaron once o doce. Me gusta mezclarme con los atletas populares y hablar de otras cosas. Uno de mis mejores amigos, bético cerrado, es conductor de locomotoras en Renfe. Otro es albañil. Me gusta evadirme un poco de los asuntos del trabajo y reírme.

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