Real Valladolid

El modelo imitado del Numancia

Jagoba Arrasate, Francisco Rubio y César Palacios./J. García
Jagoba Arrasate, Francisco Rubio y César Palacios. / J. García

Algunos clubes hoy en Primera han copiado la fórmula de no gastar más de lo que tienen y fichar con cabeza

V. BORDAValladolid

Un club particular en el panorama del fútbol profesional español, pero el Numancia ha hecho escuela. Su modelo lo han imitado, cuando no calcado, equipos que hoy están en Primera División como el Eibar, el Leganés o el Huesca. Rigor en lo económico y no volverse locos a la hora de fichar. Y esta filosofía les ha ido de lujo. Implantada por su presidente, Francisco Rubio Garcés, esta fórmula funciona en una ciudad que no alcanza los 40.000 habitantes.

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El equipo soriano logró al ascenso a Primera División en la campaña 1998-99 y se mantiene entre la élite de balompié español. A la temporada siguiente, el club soriano varía su política y gasta más de lo que tiene para verse abocado a la Segunda División. A partir de ahí, aplica la máxima de no emplear más recursos de los que dicta el presupuesto. Eso le ha convertido en un club saneado que incluso se permite superávits, aunque a veces sean muy modestos o testimoniales. Eso sí, todos los años destina una partida cercana al medio millón de euros para la mejora de las instalaciones.

El Numancia ha sido un adalid de la transparencia económica de los clubes. Su director general, Víctor Martín Ortega, vicepresidente segundo de LaLiga, siempre ha auspiciado un mayor control sobre las cuentas de los clubes.

Ese rigor presupuestario genera una política deportiva particular. El equipo rojillo ficha jugadores jóvenes que hayan demostrado sus posibilidades en la Segunda B y los combina con otros futbolistas veteranos, que quieren seguir demostrando que tienen cuerda todavía para ofrecer sus cualidades y calidad. Y el modelo funciona. El jugador que ficha por los sorianos sabe que no va a tener problemas para cobrar al día. Nunca ha tenido el Numancia reclamaciones de jugadores por impagos. Son un equipo serio y eso siempre es un punto de atracción en un mundo en el que la seriedad, a veces, aparece con cuentagotas.

Otra de las premisas a la hora de fichar tiene que ver más con aspectos personales. Prefieren buenas personas y huyen de los jugadores con fama de conflictivos.

También hay una especie de idilio con el tipo de fútbol que se practica en la parte norte del país. De ahí que muchos de sus técnicos provengan del País Vasco y zonas aledañas. Miguel Ángel Lotina, Andoni Goikoetxea, Enrique Martín, Juan Carlos Unzué, Gonzalo Arconada y ahora Jagoba Arrasate, que se ha sentado en el banquillo castellano durante las tres últimas temporadas.

Un hombre de palabra

En lo más alto de la pirámide numantina se encuentra su presidente, Francisco Rubio, el alma máter del proyecto rojillo. El Numancia no puede entenderse sin la personalidad de un hombre hecho a sí mismo y que ha forjado un grupo empresarial, Herce.

Javier Yepes, que fue primer entrenador de los sorianos, destaca la talla personal de Francisco Rubio, «el Paco. Es una rara avis en el mundo del fútbol. Cumple siempre con la palabra dada, lo que es algo digno de destacar en un mundillo como este. Todo lo que dice Paco Rubio va a misa», señala el técnico vallisoletano.

Y es que en Soria tienen interiorizado el convencimiento de que son un equipo de Segunda, que es su categoría, aunque puntualmente no le hacen ascos a estar en Primera –han jugado cuatros años en la máxima categoría del balompié español– y en su ánimo colectivo repelen la posibilidad de bajar a Segunda B, quizá la categoría más acorde con el tamaño de ciudad que es Soria. Pero como la mítica Numancia, este equipo encierra un coraje especial, una forma de entender el fútbol que le ha llevado a representar un modelo honesto, riguroso y pleno de éxito.

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