Momentos

Kiko Olivas y Dorronsoro observan cómo el balón entra en la portería en el gol de Borja Fernández. /Pascu Méndez-LOF
Kiko Olivas y Dorronsoro observan cómo el balón entra en la portería en el gol de Borja Fernández. / Pascu Méndez-LOF
J. A. Pardal
J. A. PARDAL

Un entrenador muy famoso en el ámbito del fútbol base zamorano era conocido por dos cosas: por sus cabreos monumentales en cada minuto del partido y por repetir a sus chavales hasta la saciedad que el fútbol es un juego de listos. Tenía mucha razón pero a su mantra habría que añadirle otra línea: el fútbol es un juego de listos... y de momentos.

El Real Valladolid es un equipo tremendamente superior al Lorca. Lo es por clasificación, por calidad de sus futbolistas y por tradición futbolística. Vale.Pero lo es hoy en día porque el equipo murciano se encuentra descendido desde hace semanas y el pucelano está realizando un final de temporada para enmarcar y lucha por entrar en el 'play-off' de ascenso a la mejor liga del mundo. Por todo eso no es explicable lo que sucedió en la primera parte en el Francisco Artés Carrasco. El equipo de Fabri le dio un auténtico repaso al de Sergio. Por momentos parecía que los jugadores se habían intercambiado las camisetas y que Nando era el pichichi de la liga o Dorronsoro el portero menos goleado (ha encajado 61 tantos en lo que va de campeonato).

Será por aquello de la excepción que confirma la regla, pero los locales demostraron más empuje, más descaro y mejor llegada e hicieron acongojarse a un Pucela que se jugaba el todo por el todo en un partido trampa. Los futbolistas lo sabían pero, aún así, no pudieron evitar el tembleque.

Por esto mismo, porque en este juego el instante en el que suceden las cosas no es ni mucho menos irrelevante, el gol de Borja lo cambió todo. El orensano empató el partido cuando el equipo sufría más y aupó a los suyos, les pegó una palmada en el pecho y les puso de nuevo con la cabeza arriba, mirando al siguiente minuto sin miedo, con fe y con ganas de comerse el mundo.

El fútbol es un juego de coyunturas y en esta ocasión se mantuvieron. El Real Valladolid viaja en racha ascendente mientras que el Lorca navega en un mar en calma que le llevará irremediablemente a Segunda B. Las inercias hicieron el resto. Mata consiguió su primer triplete, Dorronsoro encajó cinco tantos y el Pucela durmió en puestos de privilegio. No hay gloria sin sufrimiento, pero este momento es para paladearlo y, sobre todo, para aprovecharlo. Ayer se hizo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos