Ley de Murphy o mala planificación deportiva

Deivid se duele en el suelo de su lesión en Granada./LOF
Deivid se duele en el suelo de su lesión en Granada. / LOF
CÁRLOS PÉREZ

Con este título reconozco no ser muy original. Lo he leído igual o parecido desde la lesión de Deivid en varias ocasiones. Para escribir esta columna de opinión parto de la base de que yo no habría hecho determinadas operaciones, pero gracias a Dios yo no soy el responsable deportivo. Además sin saber lo que ocurre dentro del vestuario es muy difícil opinar sin equivocarse. El caso es que todo el mundo opina y yo no voy a ser menos a pesar de que pueda equivocarme.

Tú puedes ir a un examen con la mitad del temario estudiado y tener suerte y que te caiga lo que te sabes, pero eso no convierte tu decisión en un acierto. Quiero decir que juzgar una decisión solo por el resultado no conviene. Yo tampoco me hubiera desprendido de Guitian. Ni siquiera me habría traído a Olivas en verano a costa de Alex Pérez, pero como he dicho antes yo no tomo esas decisiones y el que las ha tomado lo ha hecho pensando en que lo que hacía era bueno. Ya he dicho alguna vez que en la derrota el mejor del equipo es el que no juega. Y esta semana parece que Guitián haya sido el mejor jugador del Valladolid en la primera vuelta. Y la memoria, que tanto nos flaquea, hace que no recordemos que el año pasado mucha gente pedía a Lichnovsky en vez de a Guitián en el once.

Por no hablar de ventajismos, recuerdo que antes de la lesión de Deivid, desde la dirección deportiva se hablaba de la polivalencia de varios futbolistas ante las preguntas sobre la precariedad del puesto. Así que no creo que haya mala planificación deportiva. Es más, la posibilidad de fichar a algún jugador libre la puso sobre la mesa Miguel Ángel Gómez al día siguiente de cerrarse el mercado, sin saber que Deivid iba a lesionarse. Creo que nada ha quedado a la improvisación.

Además se ha dicho que la salida de Guitián tiene que ver con la llegada de Martínez. ¿Qué habríamos dicho de lesionarse Mata?

El problema de la Ley de Murphy en su enunciado dice que no hay situación desesperada que no sea susceptible de empeorar. Y me temo que la lesión de Deivid no es lo peor que nos puede pasar. Así que aquí estoy, con los dedos cruzados dejando que pasen los días.

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