uando el pesimismo le invade a uno porque ve el ascenso directo muy muy lejano y porque el resultado en Alcorcón ha puesto en bandeja la conjunción mística de dos equipos en el éxito y en las tablas, aún se pueden encontrar razones, aunque rebuscadas, para creer. Cuando todo apunta a que el empate de esta jornada entre Celta y Córdoba que satisface ambas demandas es el resultado cierto y así opinan al unísono hasta las casas de apuestas. Cuando más que un partido de fútbol, el encuentro entre celtiñas y cordobeses se prevé una amigable cita con final feliz cogidos todos las manos al son de la música de gaitas, guitarras y castañuelas, —alguna imagen veremos, sin duda, de una pareja de enamorados, él con la zamarra celeste y ella con la blanquiverde andaluza haciéndose arrumacos en la grada—, todavía y pese a eso, siempre es bueno encontrar algún agujero por donde colar la fe.
Durante esta semana todo el mundo se ha acordado de ese inefable partido disputado el 15 de mayo de 1994 entre el Real Valladolid y precisamente el Celta. Para ambos, el empate era el resultado beneficioso para sus intereses. El Valladolid se salvaba del descenso directo disputando la promoción de permanencia (sólo podía aspirar a esto), y el Celta lograba la salvación matemática. Para los entrenadores, Pepe Moré y Txexu Rojo, no fue un plato de gusto tener que dirigir y sobre todo que dar explicaciones de este partido, pero los objetivos y las metas iban por encima de cualquier otra cosa.
Los periódicos restañaban al día siguiente lo acontecido en el Nuevo Zorrilla: "La vergüenza se pone un cero muy grande", "Bochorno en Valladolid", "Real Valladolid y Celta empataron en un pantomima", crónica que precisamente firmaba en ABC el periodista, actual director de comunicación de la entidad blanquivioleta, Mariano Mancebo. Incluso algún medio local optaba por ahorrarse las palabras y dejaba tres columnas en blanco al juicio de cada lector para que fuera él quien contase algo que es difícil de narrar.
El público, la mayoría, aunque también hubo quejas de alguno que pagó su entrada y quiso que le resarcieran de ver un no partido, se lo pasó en grande. Acabó cantando el "que se besen, que se besen" y "este partido lo vamos a empatar", pero no hubo ni fútbol, ni partido, ni defensas, ni ataques sino una representación teatral de unos futbolistas poco acostumbrados a actuar en estas lides shakesperianas. Los 14.000 no vieron ni una tarjeta, escasas faltas y un solo fuera de juego.
Sin embargo, querido lector, siempre hay motivos a los que acogerse. El primero porque en este mismo partido, poca gente se acuerda de que el central yugoslavo Najdoski, fuera por su desconocimiento del idioma, por su carácter introvertido o por su personalidad competitiva, no debió entender muy bien eso de salir a jugar un encuentro a empatar. Así, a las primeras de cambio enganchó un disparo de falta desde lejos que acarició e hizo temblar el larguero, pese a que le pasó cerca, con la misma fuerza que el corazón de ambos entrenadores que volvieron a cruzar sus miradas como en un: "Pero no habíamos quedado en…" "Sí, pero…". Hasta que se lo volvieron a explicar de nuevo y de forma contundente al un tanto anárquico futbolista blanquivioleta.
El partido transcurrió a partir de ese momento en un no pasar del centro del campo, circulaciones continuas de balón y un no acercarse a las áreas bajo amenaza incluso de pitada del respetable que ya se lo tomaba con sorna. Hasta que saltó al campo en el minuto 70 sustituyendo a Alberto, Marlon Brandao, aquel brasileño que resultó casi inédito durante toda la temporada. A las primeras de cambio se lanzó con balón controlado como un poseso hacia el área rival. "Para una vez que juego un poco más de veinte minutos, yo si me llega el balón voy a hacer gol", había dicho a los cercanos antes de salir a calentar. Pero ni por esas…
Uno espera que en Vigo alguien se confunda; que tire fuera y la meta para dentro, que vaya a despejar y la aloje en la portería; que en el despropósito alguien ceda el balón a su guardameta y este no logre controlarlo; que salga el inconformista, el desencantado, el individualista o el loco… que se desate la lucha, los nervios y que luego gane el Córdoba en medio del histrionismo. Ya decía aquel eso de que las armas las carga el diablo. Y sino es así, siempre nos quedará la última bala en la recámara.
| IDA | REAL VALLADOLID vs. | VUELTA |
| 19/08 | Zaragoza | 20/01 |
| 26/08 | Levante | 27/01 |
| 02/09 | Athletic Club | 03/02 |
| 16/09 | Betis | 10/02 |
| 23/09 | Atlético de Madrid | 17/02 |
| 30/09 | Rayo Vallecano | 24/02 |
| 07/10 | Espanyol | 03/03 |
| 21/10 | Málaga | 11/03 |
| 28/10 | Real Sociedad | 17/03 |
| 04/11 | Osasuna | 31/03 |
| 11/11 | Valencia C.F. | 07/04 |
| 18/11 | Getafe | 14/04 |
| 25/11 | Granada | 21/04 |
| 02/12 | Sevilla | 28/04 |
| 09/12 | Real Madrid | 05/05 |
| 16/12 | RC Deportivo | 12/05 |
| 22/12 | FC Barcelona | 19/05 |
| 06/01 | Celta | 29/05 |
| 13/01 | Mallorca | 01/06 |
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