Juan Ángel Neira (Azul, Argentina, 1989) mira el balón con deseo. Lo quiere cerca. Mimarlo, acariciarlo, conducirlo. «Lo que a mí me gusta es tener contacto con la pelota. Juntarme con mis compañeros. Darle buen trato. Eso es lo que quiero».
Sin embargo, ese entusiasmo esférico no le llegó por un flechazo. De niño se vio arrastrado al fútbol en las calles azuleñas, «donde se estilaba mucho jugar con el grupo de amigos». Un vecino suyo le convenció para que se inscribiera durante un año en el club Alumni. Juan Neira se hizo el remolón, pero aceptó. Y acertó. «Fui con mis amigos. porque allá hacía todo con mis amigos. Al principio no me interesaba mucho, hasta que a la edad de 12 o 13 años ya me fui a probar a Buenos Aires. Mi papá me llevó y empecé como 'amateur'».
Su padre, del que Juan Neira ha heredado el sobrenombre ('Yeyes'), rozó el profesionalismo futbolístico: llegó hasta el filial de Vélez-Sarsfield, pero no alcanzó la élite. Juan Neira heredó los genes balompédicos de su progenitor y superó la barrera paterna. Fue encariñándose con la pelota, dejó atrás una infancia en la que no le faltó de nada («mi viejo es un albañil, mi mamá una empleada»), completó el colegio en Azul, ingresó en la estructura de Gimnasia y Esgrima de la Plata, se dio cuenta de que podría ganarse la vida con el fútbol y un día de diciembre de 2006 (casi ya en el verano austral) se vio debutando en la Primera argentina.
«La verdad, fue hermoso. Ya había terminado el torneo en lo que era la sexta división y faltaban tres fechas [jornadas] para que terminase el año. Pedro Troglio me llamó para entrenar con la primera [plantilla]. Faltando dos fechas me llevó al banco. Y me hizo debutar».
Por aquellas fechas, Neira contaba con 17 años y una evolución futbolística como jugador de ataque. Se desarrolló rápidamente en la adolescencia y eso le permitió iniciarse como ariete. «Al principio jugaba de 'nueve'. Era muy grandote para esa edad [14 años]. Luego fui bajando, acomodándome más al medio. Siempre con la idea de atacar, que es lo que más me gusta». De aquel pasado como delantero puro le queda el olfato goleador, aunque luego le haya tocado moverse entre las líneas rivales, desplazarse a la banda o ejercer de enganche.
Lógicamente, aquel debut en La Plata ante Argentinos Juniors no era el punto de llegada sino la casilla de partida. «Se trataba de disfrutar del momento. Llegar a Primera era un sueño, pero después de eso había que seguir proponiéndose objetivos. Tratar de seguir jugando mucho, de ir mejorando. Y lo fui haciendo».
Diferente entrenadores le han marcado hasta el día de hoy, donde trabaja a las órdenes de Miroslav Djukic, un 'profe' que tiene el reto de sacarle todo el jugo a este lado del Atlántico. «He tenido muchos técnicos por el tema de que allá se les echa más rápidamente. Aprendí mucho con Ángel Cappa, Falcioni, que ahora está en Boca, Troglio, uno de los que más me marcó, Batista en la sub 20... Unos cuantos». También ha compartido vestuario con futbolistas a los que miraba boquiabierto. «Compañeros con mucho nombre como Camoranesi o Guillermo Barros Schelotto, que ahora está de técnico. Futbolistas grandes:Teté González, el 'Pampa' Sosa... Muchos jugadores que me trataron muy bien».
Juan Neira busca siempre la pelota, pero en el Real Valladolid también tendrá que imbricarse en el sistema defensivo y presionar hasta el último aliento. «He tenido técnicos que lo pedían, así que ya me acostumbré a hacerlo. Y lo haré acá».
Cedido en el Real Valladolid «por un grupo de empresarios», Neira va «poco a poco» antes de pensar en esa opción de compra que le permitiría seguir en Zorrilla los próximos años. De sus nuevos compañeros resalta «la calidad técnica del plantel, aunque sea un plantel corto».
Una de sus aficiones resulta previsible: tomar mate con los amigos. En Argentina también jugaba al golf. «Hace ocho meses lo dejé. Me aburría. Eran muchas horas y perdía mucho tiempo». La impaciencia parece un rasgo de su carácter: «Veo fútbol, pero no soy de ver un partido entero. Cuando no me gusta cómo se está jugando, en seguida cambio».
En la piel de brazos y manos luce tatuajes de toda la familia. El papá 'Yeyes'. La mamá Marcela. Y los hermanos Ayrton y Andrea. «Estamos muy unidos. Me han apoyado en todo. Vendrán a verme unos días después de la pretemporada. Y también mi novia, aunque se volverá a Argentina. Cursa Relaciones Públicas y los dos queremos que no abandone los estudios».
Cuando se quede solo en Valladolid, Neira buscará refugio en la pelota. Otro vínculo irrompible.
| IDA | REAL VALLADOLID vs. | VUELTA |
| 19/08 | Zaragoza | 20/01 |
| 26/08 | Levante | 27/01 |
| 02/09 | Athletic Club | 03/02 |
| 16/09 | Betis | 10/02 |
| 23/09 | Atlético de Madrid | 17/02 |
| 30/09 | Rayo Vallecano | 24/02 |
| 07/10 | Espanyol | 03/03 |
| 21/10 | Málaga | 11/03 |
| 28/10 | Real Sociedad | 17/03 |
| 04/11 | Osasuna | 31/03 |
| 11/11 | Valencia C.F. | 07/04 |
| 18/11 | Getafe | 14/04 |
| 25/11 | Granada | 21/04 |
| 02/12 | Sevilla | 28/04 |
| 09/12 | Real Madrid | 05/05 |
| 16/12 | RC Deportivo | 12/05 |
| 22/12 | FC Barcelona | 19/05 |
| 06/01 | Celta | 29/05 |
| 13/01 | Mallorca | 01/06 |
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