
Cuando a Jesús Rueda le extirparon el bazo los médicos torcieron el gesto. ¿Podría ser jugador de élite en esas condiciones? Se puede vivir sin bazo, pero recorrer el camino que le quedaba a Jesús hasta el primer equipo se antojaba ahora mucho más complicado. Jesús, sin embargo, perseveró. Cuando era juvenil ya se perdió la final del campeonato de España de juveniles contra el Real Madrid porque ya había dado el salto al Promesas. Era un centrocampista fuerte, con mucha presencia en el centro del campo. Apuntaba al primer equipo, pero no tuvo demasiada suerte en los momentos clave. «De vez en cuando sí se te pasa por la cabeza que no vas a llegar. Fueron muchas cosas y casi siempre además en pretemporada, si no era la operación del bazo, la rotura de clavícula, y te corta un poco a la hora de coger físico», recuerda. Barreras que se unían a las urgencias eternas del Real Valladolid, por ascender, por mantenerse... Prisas que son malas compañeras para los chicos del filial. Sergio Asenjo, compañero suyo en aquel filial, llegó derribando la puerta. Asier Arranz, de la misma quinta, se quedó. Y Jesús aguantaba en un segundo plano, pasando meses sin jugar o saliendo cedido al Córdoba.
El verano pasado llegó Djukic. Y fue muy clarito con él. «»El año pasado empecé a prueba, el míster me lo dijo, que tenía que ganarme el puesto, y después de un año, con lo que se ha conseguido y además siendo uno de los capitanes, que es un orgullo para mí, estoy muy contento».
Prácticamente estaba de camino a Córdoba cuando Djukic le dijo que se quedaba. Que había superado el examen. «Lo tenía ya todo arreglado pero al final lo que quería era quedarme. Siempre he dicho que esto para mí es como mi segunda casa y quería quedarme por encima de todas las cosas. Y entrenas sabiendo un poco que te la estás jugando en todos los entrenamientos y en todos los amistosos, y que tienes que hacerlo bien, porque es tu obligación, pero incluso un poquito mejor para intentar convencer al míster».
Más presión para él. Y esta vez no podía fallar nada. Ni bazo, ni clavícula, ni ninguna otra escabechina física podían entorpecer su misión principal, convencer a Djukic. «Tienes que aguantar porque te la estás jugando y si encima por cualquier molestia tienes que parar, es una faena. Pero todo salió bien, convencí al míster y mira lo que han cambiado las cosas», dice ahora orgulloso. «Al fin y al cabo es un ejemplo de que con la constancia y el trabajo puedes llegar adonde sea. Y yo otra cosa no tendré, pero trabajo, trabajo y trabajo...».
Mucho trabajo. Para cambiar a una posición distinta, para mejorar de los errores, para compenetrarse con su compañero de zaga, Marc Valiente. Y para seguir adelante en los difíciles inicios de la temporada pasada. Miroslav Djukic comparte esa fe en el trabajo, y le pone a él como ejemplo de jugador que mejora gracias a su disposición para aprender. A su humildad. A no pensar que con llegar al primer equipo ya está todo hecho. «Quizá lo más difícil sea eso. Yo también he pasado por lo que están pasando los chicos del filial, por hacer las primeras pretemporadas, intentar mantenerte en el primer equipo, que es difícil. Tienen que trabajar, escucharnos a los veteranos y sobre todo a la gente que ha salido como ellos, desde muy abajo y aprender en cada entrenamiento y hacer caso a lo que les digamos, que al fin y al cabo es por el bien suyo, que es el bien del club», explica.
Preocupan los chavales. Sobre todo a Jesús Rueda, a Javier Baraja, a Óscar, a gente que brotó de ese filial y que sabe que el Real Valladolid, a medio plazo, solo puede sobrevivir si es capaz de explotar su cantera. De arrancar de ahí, con mucho trabajo y paciencia, al menos un futbolista por año. «Vengo de una familia muy humilde, nunca nos ha faltado de nada pero no podíamos andar derrochando, y viendo el esfuerzo que hacía mi padre todos los días para llevarme con el coche, porque mi pueblo era muy pequeño y no había equipo... Pues como muchos chicos de hoy en día, que tienen que ir a las ciudades porque en su pueblo no hay equipo. Y eso es un extra. Si tú ya tienes que trabajar, imagínate tu padre que si tiene un empleo inestable pues... Es un esfuerzo grandísimo».
Por eso las imágenes del programa «Punto Pelota» después del ascenso, mostrando el abrazo emocionado de padre e hijo, conmovían. «El día del ascenso yo estaba contento, pero si había alguien feliz era mi padre, que si había un sueño que quería cumplir era ver a su hijo en Primera».
Sueño cumplido. Y ojo. A alguien que llega a cumplir su sueño resulta muy difícil arrebatárselo, y Jesús Rueda está dispuesto a seguir igual -trabajo, trabajo, trabajo- para mantenerlo vivo. «Después de lo que nos ha costado, no solo a mí sino a los compañeros, sería... Es que no quiero ni pensar que dure poco el sueño. Ojalá duremos muchos años en Primera, que es donde tiene que estar el club».
Un muro reforzado
El Real Valladolid fue el equipo menos goleado de Segunda División. En Primera no lo será, es lógico, pero podrá salvarse si mantiene el tono, aunque encaje más goles. Lo dice la estadística. Si rondas los 60 goles encajados, estás muerto. (En la temporada 2003-04 el equipo recibió 56, y en la 2009-10, 62). Si logran bajar de los 50, la permanencia estará a tiro salvo catástrofe ofensiva.
Ahora mismo faltan efectivos en la zaga, eso es evidente, pero Jesús se ve capaz de mantener el tono. «También el año pasado al principio no se confiaba mucho en la defensa, pero con un poco de tiempo y paciencia fuimos el equipo menos goleado de Segunda. Nuestro equipo se basa en estar bien defensivamente, sin conceder ocasiones ni goles y defendiendo bien a balón parado. Y con ese poquito extra de concentración, más lo que tenemos arriba, hay muchos equipos que vamos a estar peleando por lo mismo, y ojalá que a nosotros no nos toque».
Y para el central blanquivioleta el Real Valladolid tiene una importante ventaja respecto al curso anterior. «Tenemos parte del camino recorrido sabiendo lo que quiere el míster, que el año pasado no lo teníamos porque vino nuevo. Este año va todo mucho más seguido y si en Segunda lo hemos hecho bien, en Primera la exigencia es mucho mayor pero deberemos dar ese plus para que no se note la diferencia».
| IDA | REAL VALLADOLID vs. | VUELTA |
| 19/08 | Zaragoza | 20/01 |
| 26/08 | Levante | 27/01 |
| 02/09 | Athletic Club | 03/02 |
| 16/09 | Betis | 10/02 |
| 23/09 | Atlético de Madrid | 17/02 |
| 30/09 | Rayo Vallecano | 24/02 |
| 07/10 | Espanyol | 03/03 |
| 21/10 | Málaga | 11/03 |
| 28/10 | Real Sociedad | 17/03 |
| 04/11 | Osasuna | 31/03 |
| 11/11 | Valencia C.F. | 07/04 |
| 18/11 | Getafe | 14/04 |
| 25/11 | Granada | 21/04 |
| 02/12 | Sevilla | 28/04 |
| 09/12 | Real Madrid | 05/05 |
| 16/12 | RC Deportivo | 12/05 |
| 22/12 | FC Barcelona | 19/05 |
| 06/01 | Celta | 29/05 |
| 13/01 | Mallorca | 01/06 |
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