Real Valladolid

Aprovechad el parón

Una vez más los dirigentes de la ¿mejor? liga del mundo vuelven a tomar sus decisiones favoreciendo a los equipos llamados grandes. De nuevo el Real Valladolid se ha visto perjudicado con un aplazamiento que le tendrá dos semanas sin jugar; todo para que el Real Madrid, club cuyos suplentes son jugadores internacionales, no se canse demasiado y pueda llevar el nombre de nuestro amado fútbol por Europa. El próximo partido del Pucela será a finales de mes y sus directos rivales habrán peleado entonces por 6 puntos. Esto quiere decir que los de Juan Ignacio podrían viajar a Vigo con la presión de estar a más de un triunfo de la salvación; un panorama complicado para la frágil moral de los blanquivioleta. Es tiempo de hacer cábalas y pensar en llegar con opciones a la última jornada, pues el calendario podría deparar partidos fáciles para Getafe, Osasuna y Almería (se enfrentarían a un Rayo prácticamente salvado, a un Betis casi descendido y a un Athletic que podría contar con plaza de Champions asegurada, respectivamente). El Pucela se la jugará en casa frente a otro que seguramente llegaría sin nada más en juego que el honor, el Granada; así que será clave llegar a la jornada 38 fuera del descenso.

Quizás no tendríamos que hacer todas estas suposiciones numéricas si el Valladolid diese la sensación de tener las cosas claras; preocupa esa falta de estilo o ideas sobre las que cimentar una permanencia. El equipo a estas alturas sigue improvisando y hay incluso jugadores que pasan del once titular a la grada, aunque punto a punto sigue milagrosamente vivo. Una vez asegurada la parcela defensiva (el liderazgo de Jaime, sin desmerecer a Mariño, será importante para dejar en más ocasiones el marco a cero), preocupa la falta de gol y la nula conexión entre los delanteros y el resto del equipo.

Tal vez sea hasta bueno este periodo de inactividad si se aprovecha para, por ejemplo, ensayar jugadas a balón parado (lamentable que un jugador de Primera no sepa botar una falta), recuperar al intermitente Óscar o mimar a Guerra para que recupere su olfato goleador de cara al final de temporada. Toca afrontar estos partidos, aunque tengamos que jugarlos desordenados, como verdaderas finales. En junio habrá tiempo para corregir en profundidad al equipo; mientras tanto, nos conformaremos con llegar vivos al partido ante el Granada, aunque desde la Liga parezca que busquen lo contrario.