Real Valladolid

La calle de la piruleta

Una de las más famosas frases de ese gran sociólogo televisivo de los dibujos animados de finales del siglo XX y principios del XXI llamado Homer J. Simpson, era aquella de: «¡Soy un hombre mágico del país Feliz, de la casa de Gominola, de la calle de la Piruleta!». Frase con la que tal y como él mismo se encargaba de aclarar a continuación, sólo «pretendía ser sarcástico», proclamándola con todo el retintín posible.

Analicemos el papel del Real Valladolid después de las seis primeras jornadas de liga. Athletic de Bilbao, Villarreal, Getafe, Elche, Atlético de Madrid y Levante. Cinco puntos. Una victoria, dos empates y tres derrotas. Zona media de la clasificación. Cuatro goles a favor y siete en contra. A cuatro puntos de Europa y a dos del descenso.

Una parte de la prensa y de la afición se muestra visiblemente decepcionada y desilusionada sobre el porvenir del equipo. Hablan de planteamientos defensivos, renuncias de estilo, bandazos en la alineación, y de falta de ideas y recursos en ataque. Juan Ignacio –de momento–les ha decepcionado, o simplemente ha confirmado los malos presagios que ya tenían inicialmente sobre él.

Otra parte de periodistas y aficionados –yo me incluyo aquí– tratamos de mantener la calma y ver las cosas desde un prisma positivo. Creemos que las cinco bajas médicas que tenemos están condicionando en gran manera el inicio de competición y especialmente la línea de creación del juego del equipo. Valoramos hitos tan modestos como conseguir un punto en Elche, otro con diez jugadores ante el Levante, mantener la puerta a cero en la primera parte del partido contra el Atlético, o la imagen que se dio frente al Getafe. Creemos que los jugadores se están acoplando y pensamos que las perspectivas, en comparación con otros equipos, son buenas. Somos los que vivimos en la calle de la Piruleta blanca y violeta, que debe estar junto al Estadio José Zorrilla, al lado de los Campos Anexos.

¿Vamos a Segunda o a la Europa League? Pues probablemente ni a una cosa ni a otra. Hasta las últimas jornadas no estaremos salvados, pero confío en que no bajaremos. Cuando recuperemos a Víctor Pérez, Óscar, Rubio, Valiente o Larsson, la capacidad de generar ocasiones necesariamente mejorará. Hasta entonces, o hasta que los que juegan ahora se asienten, seguiremos teniendo que probar de vez en cuando con experimentos de gaseosa, sacando adelante los partidos como podamos o sepamos. Y a los que lo ven todo oscuro, sólo puedo invitarles a que nos dejen saborear nuestra piruleta con tranquilidad. Agradecido.