Real Valladolid

El falso 10

Óscar González es el nombre que lleva sonando durante toda la temporada del Real Valladolid. Durante meses por su prolongada ausencia por diferentes lesiones y los alargados plazos de recuperación, acusado de falta de compromiso con el equipo e incluso de tener una falta de sintonía con el entrenador que provocaba una ausencia aún más larga.

Y en la actualidad, por su posición. Si puede o debe jugar en banda, si es compatible con la dupla Manucho-Javi Guerra y búsqueda de una explicación ante la falta de puntería. Óscar fue nuestro máximo goleador la temporada pasada y en las últimas dos temporadas y media previas había marcado 34 goles. Pero creo que lo primero que hay que explicar es que Óscar no es sólo el gol, está claro que es uno de los mejores llegadores españoles pero no es un finalizador. Los que pensaban que Óscar era únicamente sus cifras goleadoras, entiendo que quieran reducir el debate a los fallos ante la portería rival en los últimos partidos pero me parece injusto.

En mi modesta opinión, Óscar es uno de los pocos argumentos futbolísticos a los que puede agarrarse el Real Valladolid y creo que Juan Ignacio lo sabe y de ahí su empeño en buscar un sistema de juego y un modelo en el que entren Javi Guerra, Manucho y Óscar. Algo que no parece tan descabellado si uno mira el nulo rendimiento de los extremos naturales del equipo: Omar, Rama y Jeffrén. Prueba de ello es que hasta el día de hoy han pasado por esas posiciones exteriores desde laterales como Berdigch o Alcatraz, pasando por mediocentros escorados a banda como Sastre, Víctor Pérez o Rossi hasta Óscar y Larsson como en los dos últimos partidos.

Además del nulo rendimiento se une su escasa aportación goleadora de la segunda línea del ataque. Tras la gran cifra de Javi Guerra con trece goles, Ebert aparece aún junto a Larsson y Osorio con tres goles en la tabla de máximos anotadores. Por estos motivos, entiendo que Juan Ignacio quiera buscar en Óscar ese falso diez partiendo desde la izquierda pero toda vez que no parece funcionar y que pequeño es el margen de error a estas alturas de la temporada, es el momento de decidir si sentamos a uno de los dos delanteros y apostar por la continuidad de Óscar o si prescindimos de él desde el comienzo del partido convirtiéndose en un recurso que me parecería un lujo asiático.

Siempre ha sido un jugador distinto. De los que necesita sentirse importante, arropado y cerca del balón. Él lo intenta pero las cosas no parecen salirle del todo bien. Creo que es el momento de dejarse de falso extremo y jugar con el auténtico diez en su sitio y acompañando a Guerra.