Real Valladolid

Jugadores tribuneros

Hace poco escuchaba una interesante charla de Javier Cañada acerca de la belleza y la creatividad. Entre muchas otras cosas decía que antiguamente, el creativo era el individuo en contraposición al mundo actual donde se da más importancia al grupo. La forma de creatividad más conocida es el 'brainstorming', los arquitectos se asocian en un estudio y sólo oímos hablar de Troikas, eurogrupos y comisiones. A Javier Cañada y a mí no nos agrada esa idea ya que en muchas ocasiones el individuo se esconde y elude responsabilidades amparándose en el grupo.

¿Qué tiene que ver esto con el mundo del deporte y más concretamente con el fútbol? Viene a que hoy quiero hablar de los jugadores tribuneros. Un jugador tribunero es aquel que juega para llevarse el aplauso del público en vez de jugar para el equipo. Busca lo efectista en contra de lo efectivo. Un jugador tribunero es que el abusa de los regates y los taconcitos buscando su lucimiento, pero también es el aquel jugador que se pega carreras innecesarias a balones a los que no llega, o el que gesticula mucho en el campo buscando el amparo del respetable.

Por contra tenemos al jugador efectivo. Ese que prefiere pegar un patadón fuera del campo antes que conceder una ocasión, el que da un balón atrás aun sabiendo que la reacción del público va a ser una pitada o el que corta una contra con una falta pese a que le saquen una tarjeta amarilla.

El jugador efectivo no hace más de lo que sabe y el jugador efectista se conforma con menos de lo que puede.

Creo que fue Javier Clemente cuando entrenaba al Atlético de MAdrid, el que dijo que Carlos Aguilera triunfaría si supiese jugar al fútbol. Casos como ese se ven mucho en el mundo del fútbol. Esta semana que nos visita nuestro querido Mendilibar todos recordaremos al jugador tribunero por excelencia. Haris Medunjanin enfrentó al público con Mendi y cuando nos dimos cuenta del error, era demasiado tarde.

Creo que Javier Cañada coincidiría conmigo en que la individualidad en el fútbol solo sirve si la pones al servicio del grupo. Hacer la guerra por tu cuenta no sirve si no te apoyas en los que están a tu lado. Él resumió su charla con la siguiente frase: "La creación es individual, pero la construcción es de todos"