Real Valladolid

Menos los merece, más lo necesita

"Mi infancia son recuerdos de un patio de colegio, y unas canchas donde jugaba al baloncesto". Si yo hubiera tenido de mi parte el ingenio y el talento de Antonio Machado quizá habría sido capaz de comenzar así algún poema. Algunos versos dedicados a mi infancia o, puede, a un baloncesto que crecía conmigo y, desde que tengo uso de razón, lo hacía de manera exponencial en esta ciudad hasta que hace unos pocos años cuando el hecho de que el club viviera durante tanto tiempo por encima de sus posibilidades generó una deuda que le ha llevado a la toma de una serie de decisiones deportivas y empresariales que lo han convertido en una patética caricatura de sí mismo.

Es una pena observar cómo el actual deambular de un club y un equipo que se resisten a desaparecer es visto en ocasiones con una ironía que roza el mal gusto, cuando no con mofas tan desagradables que debería hacernos pensar si de verdad merece la pena tener un equipo para que haga de muñeco del pim-pam-pum con cada noticia que genera o cada partido que juega.

Alguien dentro del C.B. Valladolid debería preguntarse si merece la pena seguir abierto o sería preferible dejarlo morir en paz, pues parece que nadie en esta ciudad desea seguir teniendo baloncesto que recoja la antorcha de las épocas gloriosas. Con un club al que ha dado la espalda tanta gente que ni siquiera sabe el porqué de su existencia, una directiva cubierta de facturas y deudas incapaz de obtener un rescate financiero que consiga cerrar una hemorragia que más pronto que tarde se llevará al club definitivamente por delante y un equipo cosido a retazos que diría Sabina solo que, peor, ni siquiera está cosido, la supervivencia solo tiene su razón de ser en una afición que ha ido huyendo paulatinamente del polideportivo Pisuerga y en el que solo algunas peñas tratan de insuflar un poco de aliento en cada partido y ya ni siquiera, porque ellas también están sufriendo algunas deserciones, y en la propia leyenda de este club que si algún día tiene que terminar, no merece que sea de esta manera.

Tengo la sensación de que nos hemos olvidado que este equipo forma parte por derecho propio también de la historia deportiva de esta ciudad y es ahora, cuando menos lo merece, el momento en el que más apoyo se le debe dar por parte de todos pues es -por desgracia- cuando más lo necesita.