Real Valladolid

Uno de los nuestros

Siempre he visto con desconfianza al que culpa a la sociedad de su propia mediocridad y tiende a pensar que aquella le debe algo. No me gusta el que cae en una molicie de complacencia esperando el premio de los demás y clama al cielo cuando este no llega. Por eso no le doy demasiada importancia al reconocimiento que Javi Guerra pueda tener en el panorama nacional más allá del que pueda darle nuestra propia familia blanquivioleta. Si bien es cierto que escuchar el nombre del Real Valladolid en un partido internacional siempre da una sensación similar al de ver el nombre de uno en la cartelera más prestigiosa de Broadway, una vez confirmada la lesión de Diego Costa, no debe sentirse como un menosprecio la ausencia en el combinado nacional del segundo máximo artillero español. Sería pedir demasiado para un jugador alejado del brillo y el oropel mediático necesario para estas empresas y que golea en un equipo tan pequeño que incluso debería llevarnos a pensar si el encargado de decidir quién engrosa la lista de internacionales por España conoce la existencia del jugador en cuestión o del Real Valladolid mismo.

Y, sin embargo, es en el José Zorrilla donde Javi Guerra debiera tener el reconocimiento máximo por ser descendiente directo de esa estirpe de grandes goleadores que han pasado por este equipo, a la que hace honor con mucha dignidad.

Es en nuestra casa donde en ocasiones he llegado a pensar, parafraseando al ex presidente de Cataluña Jordi Pujol, qué tiene que hacer el malagueño para ser querido por la totalidad de los aficionados que acuden cada quince días al estadio. Una pregunta que me ha llevado a sentir la necesidad de adoptarlo como a un hijo por esa sensación de soledad y desamparo al que intuyo se ve muchas veces sometido, olvidando que, como el Señor Lobo, Javi Guerra apareció para solucionar el problema en el que nos metimos en aquel agónico partido de la vuelta de la repesca frente al Alcorcón y solo por eso, aunque no hubiera hecho nunca nada más con nuestra camiseta, merecería una estrella en nuestro particular paseo de la fama en blanco y violeta.

Javi Guerra es uno de los nuestros, de los que nunca vuelven por el simple hecho de que nunca se van, por eso a nadie debe sorprender el inicio goleador de esta temporada. Simplemente está haciendo lo que sabe hacer.