Real Valladolid

Puntos de dinámica

La ilusión y el ambiente vivido en el estadio unido al rendimiento del equipo formaron un cóctel casi perfecto el pasado sábado en el Nuevo Zorrilla. Había incluso un cierto temor de vivir un cierto entorno más culé que pucelano y creo que nada más lejos de la realidad: el estadio fue una fiesta y una comunión perfecta entre el equipo y la afición. Creo que se aplicó la máxima de quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite. Y tres puntos. ¿Solo tres puntos? Sí y no. Es verdad que esta victoria sumará tres puntos más en nuestro casillero y nos hace salir de los puestos de descenso, algo que no parece baladí por otra parte. E incluso parecen tener menos valor por las victorias de Rayo y Betis.

Pero lo cierto es que las victorias interiores, aquellas que van más allá del resultado, hacen cambiar dinámicas y normalmente así llegan los crecimientos de los equipos. Con echar la vista a la temporada pasada, uno se dará cuenta de la importancia de las dinámicas.

Por lo que como decía Juan Ignacio tras el partido, tiene que ser el momento de coger confianza. El punto de inflexión de la temporada. El margen de error es corto porque como decía Luis Aragonés en los últimos diez partidos es donde te terminas jugando la temporada.

Desterradas las excusas de las lesiones, el estado de los Anexos, el caso Ebert, la mala suerte y la actitud es el momento de demostrar que nos merecemos seguir un año más en Primera. Las esperadas recuperaciones, esperemos que de manera definitiva, de Jeffren y Óscar deben darnos un plus en ataque que en muchos partidos nos había faltado. Como digo, no hay nada como una histórica victoria para verlo todo de otro color.

Como rezaba una pancarta: 'No nos falles Pucela, yo nunca te he fallado'. Y nunca lo haré, añado yo.