Real Valladolid

Seguiremos animando

La temporada del Real Valladolid debería ponerse como ejemplo de cómo no gestionar una entidad deportiva. Muchos lo veníamos avisando desde el año pasado y algunos nos tachaban de agoreros y malos aficionados; las carencias del equipo son muchas y la cosa pinta mal, escribíamos ya en diciembre. No se trata de ser oportunista ni de cargar exclusivamente las tintas contra Juan Ignacio Martínez, pero hacía años que no veíamos a un Pucela tan perdido dentro y fuera del campo. Las alarmas se encendieron en septiembre al comprobar que pocos fichajes daban la talla e incluso alguno se quedaba en la grada. Mientras tanto las lesiones (¿mala gestión de los preparadores y los médicos?) asolaban al equipo y muchos como Ebert comenzaban a asegurarse el pan lejos del Pisuerga. El equipo seguía sin rumbo, cambiando de sistema y hasta de portero. Incluso jugadores como Óscar han pasado este año como sombras vagando por los campos de media España. Será que entiendo poco de fútbol, pero me gusta que cada equipo sepa a lo que juega. Recuerdo, por ejemplo, la presión constante que ejercía el conjunto de Mendilibar e incluso algún partido de Djukic en el que el Pucela tocaba con criterio. Hasta con Clemente el Valladolid tenía claro qué hacer. Gracias a las nuevas tecnologías he escuchado bastantes ruedas de prensa de Juan Ignacio. La sensación siempre es la misma: son palabras afables de un tipo correcto, pero poco motivadoras; planas como un reflejo de lo que es su equipo sobre el verde; empatando y recibiendo goleadas en partidos que había que ganar. Parte de culpa la tienen también el presidente, la dirección deportiva y los jugadores. Muy pocos (salvaría a gente como Guerra, Rubio o Mitrovic) han estado a la altura de lo que merece Valladolid. La próxima temporada, con varios clubes de la ciudad probablemente lejos de Primera, puede ser dura. Para algunos, como el Real Valladolid, aún hay remotas opciones de salvación. La lógica y el juego desplegado esta temporada, aunque me parta el alma escribirlo, dicen que merecemos descender. A falta de juego, apelemos al honor y la épica para lograr una victoria ante el Granada. Gran parte de la afición está ya cansada, aunque otra aún no se rinde y cree en el milagro. Por ellos toca realizar un último esfuerzo. Lo bueno es que los más fieles seguiremos animando estés donde estés Pucela, a la espera, eso sí, de que cambies muchas cosas.