Real Valladolid

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Valiente mantiene el compromiso

Marc Valiente, en un encuentro de la pasada temporada.
Marc Valiente, en un encuentro de la pasada temporada. / Ramón Gómez
  • «Si otro club me quiere, que pague la cláusula. Yo estoy muy contento aquí», dice el central catalán

Nadie puede negar que Marc Valiente se ha partido la cara (y más de una vez de forma absolutamente literal) por el Real Valladolid. El pasado miércoles, el central pasó de nuevo por el quirófano para que los médicos le retiraran la placa y los cuatro tornillos pequeños que han ayudado a que sanase el pómulo que Aritz Aduriz le fracturó en febrero de 2013. «Siempre que entrenaba, que hacía un sobreesfuerzo, acababa con una sensación de hinchazón. No me impedía jugar, pero era mejor quitarlo antes de empezar y así no pensar más en ello».

El descenso del Real Valladolid a Segunda División y la calidad que atesora llevan a preguntarse por su futuro inmediato. ¿Seguirá Valiente en Zorrilla? ¿Sucumbirá a los cantos de sirena que pueden emitir otros clubes en la élite? El futbolista tiene las ideas muy claras.

«Cada jugador ha firmado un contrato que se ha de respetar. En ese contrato aparece una cláusula de rescisión, que es la que marca la posible salida. Si un club me quiere, debería abonar esa cláusula. Si no, yo estoy muy contento aquí. Lo dije el día que vine y lo digo hoy. El descenso no me ha hecho cambiar de opinión. Valladolid es una ciudad que me encanta y este es un club que me encanta. Un jugador no se puede cerrar ninguna puerta, pero yo estoy muy a gusto aquí», sostiene.

Marc Valiente posee contrato con el Real Valladolid hasta el año 2016, un compromiso que quedó rubricado en septiembre de 2012, después de una rápida negociación gestada en el Balneario de Mondariz durante la pretemporada. Las cuatro campañas que ha lucido la elástica blanquivioleta le convierten en una de las piezas importantes en el engranaje del equipo. Ayer, se puso por primera vez a las órdenes de Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’, una vez superada la última intervención en el pómulo. A sus 27 años, integra la vieja guardia del vestuario, donde posee un importante peso específico. El mensaje de Rubi ya ha calado en él.

«Es un técnico muy claro y muy directo a la hora de transmitirnos conceptos tácticos y otras cuestiones del fútbol. Eso es muy positivo para que entendamos cómo quiere que juguemos. El objetivo marcado es claro:ascender. Nos lo dijo el míster y lo sabemos todos.Pero, una vez dicho, debemos ponernos a trabajar».

Valiente llegó al Real Valladolid en el verano de 2010 para luchar por un ascenso que acabaría cristalizando dos años más tarde. La Segunda División, por tanto, no le es ajena: en la categoría de plata ha disputado 90 partidos (57 con el Real Valladolid) y sabe que aquí solo triunfan los más perseverantes. La resiliencia resulta clave.

Aclimatación

«A los equipos que descienden siempre les cuesta mucho aclimatarse. No queremos que nos pase. Aquí hay jugadores con experiencia en Segunda. Corregiremos a los nuevos los errores que pudimos cometer nosotros en su momento para que no se note tanto ese paso de Primera a Segunda. Esta temporada, hay equipos de renombre en la categoría, pero nosotros también tenemos un nombre importante:el del Real Valladolid», apunta con orgullo.

Valiente, que tuvo que liderar la pasada campaña junto a Rueda una zaga corta de efectivos, se encontrará ahora la competencia de otros integrantes, como el combativo Samuel Llorca. «Si alguien te presiona por detrás, siempre te forzará a que juegues mejor. Es la verdad».

Hay una imagen de un Valiente heroico que aún perdura en el imaginario blanquivioleta. En junio de 2012, el defensa celebró el último ascenso a Primera con la ceja manando sangre y la camiseta enrojecida con manchas, fruto de un último golpe para evitar que el Alcorcón aguara el sueño en pleno Zorrilla. Valiente sangraba, pero exudaba felicidad. Sabe que el camino del éxito en Segunda siempre resulta arduo.

«Sufrimos muchísimo aquel ascenso. Fueron 46 partidos en los que tuvimos que trabajar hasta el último minuto. Así que ahora la idea pasa también por ir día a día. No podemos presionarnos para tratar de estar ya ascendidos en la jornada 35 ni ponernos una fecha límite para evitar el ‘play-off’ y subir directamente. La Segunda División es larguísima, la competición más larga que hay. Debemos hacerlo bien ahora en los entrenamientos, saber a qué jugamos. El equipo debe estar unido porque las individualidades no ganan partidos. Esa debe ser nuestra manera de pensar para lograr el objetivo».