Real Valladolid

real valladolid

Guille Andrés, el gol en las venas

Guille Andrés trata de salvar la entrada de Íñiguez durante su debut en el choque de Copa entre el Real Valladolid y el Girona.
Guille Andrés trata de salvar la entrada de Íñiguez durante su debut en el choque de Copa entre el Real Valladolid y el Girona. / Gabriel Villamil
  • «Me gustaría debutar en Liga», dice el canterano tras anotar en su estreno copero ante el Girona

Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ impartió una orden antes del choque copero ante el Girona: «Buscaremos el primer palo en los saques de esquina». La indicación iba dirigida a Omar Ramos, el lanzador blanquivioleta en esa eliminatoria. El joven Guille Andrés, de 22 años recién cumplidos, recibió otro mandato: «Tú vete siempre al segundo palo». El delantero del Real Valladolid B siguió las palabras de Rubi, burló la marca de su defensor en la segunda parte y coronó con un certero cabezazo su debut con la plantilla profesional.

La vida deportiva de Guillermo Andrés López (Xátiva, Valencia, 1992) se puede encerrar en tres letras que, pronunciadas en el entorno adecuado, suelen poner a prueba la resistencia de las cuerdas vocales.

G.

O.

L.

El delantero se estrenó a lo grande a las órdenes de Rubi, pero, en realidad, no hizo más que ajustarse a una característica que le lleva acompañando desde los seis años. Marcar tantos. Anotar dianas. Sumar goles. «Desde pequeño, en la escuela del Plus Xátiva, destacaba por eso. Siempre como delantero. Nunca he jugado en otra posición», explica el futbolista.

Guille Andrés había imaginado cómo sería marcarle un tanto al Girona. El día que supo que iba a jugar como titular fantaseó con su familia. «Pero cuando lo metí, no sabía ni cómo celebrarlo. De repente, se me vino toda la felicidad encima. Luego me comentaron que mi nombre había sido ‘trending topic’ nacional en Twitter. Es algo que no te esperas».

Cuando Guille Andrés salió del vestuario había una persona especial esperando para fundirse en un cálido abrazo con él:José Tomás Alemany, secretario técnico del Olímpic de Xátiva, antiguo defensa de equipos de Segunda By Tercera, y, dato aún más importante, padre de Guille Andrés. «Sí, estaba en el campo. Fue un momento muy emotivo». Su madre y su hermana, cuatro años mayor que él y a la que está muy unido, también le felicitaron desde la distancia.

«Mi padre jugaba como central. Lo contrario a mí», se ríe. «Toda la vida me ha dado consejos. Siempre me ha dicho que el fútbol es una carrera de fondo, que da igual que con 17 años llames la atención. Se trata de demostrar las condiciones cada día, trabajar y, si llega el momento, aprovecharlo. El miércoles me llegó un trocito de ese momento, pero esto no es tan fácil. Sé que si el Real Valladolid ficha a un delantero para cubrir la baja de Roger, tendré que pensar solo en el Promesas. Yo no soy un jugador del primer equipo, pero seguiré trabajando para aprovechar otras oportunidades si Rubi vuelve a llamarme».

Guille Andrés ha ido esperando sus momentos. Cuando se desempeñaba como juvenil en las escuelas del Xátiva, marcó el gol que supuso el ascenso de su equipo a la Liga Nacional. Los ojeadores del Villarreal subrayaron su nombre y el club amarillo le convocó para un torneo. Guille Andrés pasó la prueba. A las dos semanas, había firmado como canterano del Villarreal y la mente le hacía chiribitas.

La etapa en Villarreal

«Sabes que llegas a un club muy importante de Primera División que tira de la cantera. Allí empecé a entrenar con Juan Carlos Garrido y jugué un partido de pretemporada con el primer equipo. Dije: ‘¡Ostras, a ver si va a ser este el club que me da la oportunidad de subir!’. Ganamos la Liga Juvenil de División de Honor, pero pasó un año, pasó otro y no veía esa oportunidad por ninguna parte».

Sus agentes entraron en acción. Raúl Verdú, de la empresa Global Sports, habló con Roberto Martínez, entonces entrenador del Wigan Athletic, y logró que el club inglés empezase a observarle con mucho interés. Guille Andrés finalizó su etapa como juvenil y renovó con el Villarreal C para jugar en Tercera División, pero el club amarillo no contaba con él. Acabó marchándose al Olímpic de Xátiva, en Segunda B, para jugar allí durante la campaña 2011-2012.

En el verano de 2012, el interés del Wigan Athletic cristalizó. Le convocaron para someterle a una prueba de una semana con el fin de incorporarle a su equipo b, el denominado ‘reservas’. Cuando llegó a los ‘latics’, se le acercó Roberto Martínez con un mensaje inequívoco:«Contamos contigo». En Wigan estuvo dos años. «No sería el jugador que soy ahora si no me hubiera marchado. En juveniles, yo era un jugador muy flaquito, muy poca cosa. Allí, con el juego físico de los ingleses, gané un montón de fuerza, y crecí como jugador y como persona», recuerda Guille.

En Wigan vivía con otro futbolista español también incorporado al equipo:el lateral derecho Edu Campadabal. El primer año su inglés no mejoró demasiado, ya que la convivencia diaria se desarrollaba principalmente en castellano, salvo las charlas de vestuario. En la segunda temporada, Campadabal se marchó al Córdoba, Guille Andrés se encontró viviendo con dos ingleses en la residencia del Wigan y su conocimiento de la lengua de Shakespeare mejoró.

«El equipo reserva forma parte de la plantilla profesional. Los lunes entrenas con los jugadores del primer equipo. Los viernes te mides con ellos como si fueras el próximo rival y participas si hay gente lesionada. Las plantillas de los equipos ingleses suelen ser largas, de 28 o 30 jugadores. A pesar de todo, yo esperaba debutar. Nuestro equipo ganó la liga de reservas y yo fui el máximo goleador. Si Roberto Martínez hubiese seguido allí, tal vez hubieran puesto los ojos en mí, pero llegó un entrenador alemán, yo cumplí los 21 años, no podía seguir en el equipo reserva y decidieron no hacerme contrato con el primer equipo. Me tocó volver. Miré cosas por allí, pero no me gustó nada de lo que salió. Entonces, surgió la posibilidad de venir al Real Valladolid B».

Llegada a los Campos Anexos

Guille Andrés habló con sus padres, su hermana y sus agentes de Global Sports. La elección parecía idónea:un club histórico, recién descendido a Segunda División, con una plantilla profesional acortada por presupuesto y con la posibilidad de dar el salto al primer equipo en cualquier momento. Firmó por una temporada, hasta junio de 2015. «Pensé que aquí podría tener posibilidades. Vine con la mentalidad de hacer un buen trabajo y esperar el momento». En el filial se estrenó como goleador en la segunda jornada ante el Zamora. Luego, marcó consecutivamente ante Compostela, Somozas y Real Oviedo. En cuanto Roger Martí se lesionó de gravedad, Rubi le llamó para entrenarse con el primer equipo. Entró en las convocatorias ligueras ante el Betis y Numancia, y debutó el pasado miércoles en Copa frente al Girona. «¡Estamos en octubre!No podía pensar que esto iba a llegar tan pronto. ¿El futuro? No me gusta pensar mucho en lo que puede pasar, pero me gustaría debutar en Liga con el primer equipo si tengo esa posibilidad».

De momento, Guille Andrés seguirá haciendo amigos en Valladolid. Es compañero de piso del lateral izquierdo del Promesas Brian Oliván, estudia la carrera de INEF, acude cada semana al cine y le encanta el pop español (Dani Martín, Estopa y sus amigos del grupo valenciano Sin Prisa, entre otros). Su cuenta de Twitter crece rápidamente:«¡Me está siguiendo mucha gente estos días!», exclama. Todo gracias a los goles que, desde pequeño, lleva en las venas.