Real Valladolid

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La falacia estadística

Preocupante lo acontecido ayer en Butarque. La derrota, que es decepcionante en sí misma, no es la peor de las noticias siempre que pretendamos alargar la vista más allá del propio resultado..

La peor, sin duda alguna, es la forma y el modo en el que se produce y las posibles consecuencias que puede acarrear, si nos da, sobre todo a los que tienen que tomar decisiones, por intranquilizarnos antes de tiempo.

En esas decisiones futbolísticas, lo único importante es no sacar de contexto una derrota que puede ser dolorosa, lo es de hecho, y aplicarse directamente a buscar el cómo y el porqué.

Y ambos vienen de la mano de una absurda situación de permanente cambio en la alineación, hasta el punto de alcanzar pleno; quince partidos, quince equipos diferentes de principio.

Algo que es tan difícil de igualar como su antítesis, es decir: quince alineaciones iguales por aquello de las lesiones.

La pregunta es obvia, ¿jugamos siempre en función del adversario? Porque si así es, la idea de que el importante es el rival surge de inmediato. Y entonces, la autoestima y el sentirse superiores o el tener conciencia del liderazgo en la categoría pasa a un segundo plano, en aras del cómo jugar en función del rival del domingo. Algo así como declarar sin decirlo que los buenos son los otros y nosotros vamos a ver cómo evitamos que nos ganen y si, de paso, les podemos ganar.

Todo esto que parece un juego de palabras es algo que imprime carácter en un vestuario. Y se anula el valor del mérito adquirido en aras de la falacia estadística. ¡Qué falta de sentido y qué atropello a la razón!, que diría el tango.

En esa espiral perversa del cambio por sí mismo, o por mor del gráfico que escupe la tableta de turno, se ha sumido este equipo. Por el análisis hemos llegado a la parálisis, que diría mi querida amiga Verónica Casado, y por cuestión del dato, y subidos en el caballito del carrusel del cambio, se balancean Timor, Sastre, Leão o Rubio en un silencioso ¿te toca a ti o soy yo hoy? Grave dilema del que o nos apeamos rápido o muerte deportiva segura.

Que rectificar es de sabios, nadie lo pone en duda; sin embargo, tener que rectificar todos los días es... de preocupar; es tiempo de poner las ideas en claro, los futbolistas en orden y acuñar solo una idea. La de ser los mejores.