Real Valladolid

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Otro de esos jugadores bajitos

Jonathan Pereira y Víctor Fernández.
Jonathan Pereira y Víctor Fernández.
  • Pereira reaviva la magen de Víctor Fernández, un ‘9’ de baja estatura hasta ahora sin parangón

El 1 de septiembre de 1996 el debutante Víctor Fernández abandonó el campo de Vallecas en el minuto 76, después de haber dado una asistencia a Peternac, que supuso el primer gol del Pucela, y de marcar, poco después, su primer gol en Primera División. Fue un debut inmejorable que, años después, le llevaría a convertirse en uno de los traspasos más más rentables del Valladolid, cuando el Villarreal pagó 1.250 millones por incorporarle a su plantilla. Víctor era un delantero centro habilidoso y rápido, que apenas medía 166 centímetros.

Casi 19 años después, otro delantero muy parecido, de 165 centímetros, abandonaba el terreno de juego de Son Moix en el minuto 66, después de haber marcado tres goles y haber dado dos asistencias para una incontestable victoria del Real Valladolid. Aunque recién llegado en el mercado de invierno, era la tercera vez que defendía los colores del Pucela. Y al día siguiente del encuentro, el nuevo ‘9’ del Pucela admitía en la sala de prensa del Zorrilla que, efectivamente, se parecía a Víctor Fernández, como le decía todo el mundo. «Los dos somos rapidillos, habilidosos. Me lo decían ya en Villarreal, donde llegamos a coincidir. Yo también llevaba el pelo largo. Para mí es un honor que me comparen con él».

Las coincidencias van más allá. En el debut de Víctor con el Pucela en Primera, frente al Rayo Vallecano, el técnico local era Paquito, que había entrenado antes al Real Valladolid y más tarde dirigió a Víctor en el Villarreal. Fue, además, quien le advirtió en el equipo castellonense de que habían fichado a un sosias suyo, aunque trece años más joven. Además, Pereira ha llegado al Valladolid procedente del Rayo, un equipo que apenas contó con él en la primera vuelta.

Víctor, que ahora entrena a un equipo de las categorías inferiores, sigue vinculado al Real Valladolid, tras culminar en 2009 una brillante etapa como jugador pucelano y colgar definitivamente las botas en 2012, después de jugar dos temporadas en el Cartagena y una en el Leganés.

Más o menos iguales

Las coincidencias se quedan en el parecido físico. Ambos jugadores lo aceptan. Y, probablemente, en la forma en que hicieron sus primeros pinitos con el Real Valladolid. Pero las diferencias empiezan a agrandarse cuando se analiza su posición en el campo, aunque ambos son en principio delanteros centro.

Según Javier Yepes, columnista y exentrenador de fútbol, «Víctor es un 10, 10» y, como decía en su última incursión periodística, al analizar el encuentro de Jonathan Pereira, su previsible sustituto tiene más vocación de ‘inspector de área’.

El propio Víctor destaca que él era más del centro: «Yo por las bandas, poco». Admite que Pereira es, probablemente, más rápido y espera que el Valladolid le dé una nueva oportunidad en Primera. «Ha jugado en Primera, pero no ha tenido muchas oportunidades. No le han dado continuidad. Ojalá vuelva con el Real Valladolid».

Víctor asegura que ha seguido la trayectoria de Pereira desde que le advirtieron en el Villarreal de su parecido con el vigués. Dice que le emocionó el partido que hizo en Mallorca e incluso tiene su propia versión sobre el primer gol del gallego. Para Víctor, no fue lo mejor el primer control, que ha llamado la atención de todos los medios que han repetido hasta la saciedad las imágenes del sombrero que le hizo a un defensa. Según Víctor, el segundo control tiene más mérito. Un apunte que evidencia la atención que el exjugador le presta al primer fichaje de invierno de su exequipo.

Jorge Hernández, la víctima

La calidad demostrada de Jonathan Pereira y el acierto y la fortuna demostrados en Mallorca apuntan a una solución para el equipo, pero que incluye daños colaterales, como el frenazo en la eventual progresión hacia el primer equipo de un jugador de la cantera. Se trata del zamorano Jorge Hernández, otro ‘pequeño’, aunque menos –168 centímetros– que destacó desde la pretemporada en Mondariz y que en varias ocasiones ha jugado con el primer equipo.

Jorge Hernández, al igual que Guille Andrés, han estado en la recámara de Rubi durante la primera vuelta, que les ha convocado en numerosas ocasiones, pero la llegada de Jonathan Pereira probablemente frene su progresión. Una buena noticia, en todo caso, para Rubén de la Barrera, el entrenador del segundo equipo, que dejará de estar pendiente cada fin de semana de la lista de convocados que presente Rubi.

La solución a las carencias de un equipo muy modesto, hasta en el número de fichas, está aún pendiente de la enfermería. Roger, a quien se espera en febrero en Valladolid, donde debe terminar su recuperación, y Alfaro, que no ha dejado de correr las últimas semanas para una puesta a punto que puede llegar en un par de jornadas, pueden ser determinantes.

Mientras, tanto Rubi como el propio Jonathan Pereira tienen que demostrar que las expectativas generadas por el delantero gallego están justificadas. Aunque no marque tres goles en cada partido.