Real Valladolid

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La magia de Braulio

El director deportivo del Real Valladolid, Braulio Vázquez, en los Campos Anexos del estadio José Zorrilla.
El director deportivo del Real Valladolid, Braulio Vázquez, en los Campos Anexos del estadio José Zorrilla. / Ricardo Otazo
  • El director deportivo basa su éxito en factores como la anticipación y el gran conocimiento del mercado

Paco Herrera entrenó al Mérida y en la temporada 1998-1999 solía bromear con uno de sus futbolistas: «Bueno, háblame del equipo contrario, que tú sabrás más que yo». El destinatario de la frase era un delantero de 26 años al que no se le escapaba un solo detalle de los rivales a los que se enfrentaba el conjunto emeritense en Segunda División B. Herrera bautizó a aquel futbolista sagaz como ‘El Estadístico’. Detrás del significativo apodo aparecía Braulio Jesús Vázquez Benítez.

«Yo ahí ya interpretaba que me gustaría seguir vinculado al fútbol tras retirarme», señala el actual director deportivo del Real Valladolid. «Soy licenciado en Educación Física y tengo el nivel 3 de entrenador nacional. Pensé que daría clases a los niños en un colegio, pero, además, quería entrenar», añade Braulio Vázquez.

El fútbol no condujo a Braulio a los banquillos, sino a los despachos. Había compartido vestuario con Fernando Gómez en el Castellón y cuando este se hizo cargo de las riendas deportivas del club de La Plana, Braulio le recomendó dos jugadores con los que había coincidido anteriormente en el Zamora y en el Mérida: el delantero Juan Carlos Quero y el lateral derecho Jorge Espeleta. «Salieron bien y a partir de ahí empezó a confiar en mí. Cuando se fue al Valencia, Fernando me llevó con él a la secretaría técnica».

En los últimos meses, son pocos los aficionados vallisoletanos que no han alabado el trabajo de Braulio Vázquez a la hora de confeccionar la potente plantilla del Pucela. «Creo que la gente no pensaba que muchos de estos futbolistas podrían venir y, al final, aquí están». El director deportivo blanquivioleta ha fichado a 13 jugadores. Un ejemplo paradigmático de sus habilidades para incorporar talentos con pocas probabilidades de venir a jugar en Segunda División lo protagoniza el portugués André Leão.

«Conocía a André de mi época en Valencia, me gustaba y acababa contrato», relata Braulio. «Cuando llegué al Valladolid, me fui a verle. Jugaban el Paços de Ferreira contra el Estoril. Al final del partido, le esperé en el aparcamiento. Me presenté y le pregunté quién era su agente. Quedamos en hablar y ahí empezó a gestarse el fichaje. Cuando jugamos contra el Celta en Vigo, quedé con él y con su representante para tomar un café. Luego, se incorporó el ‘presi’, Carlos Suárez. Le hicimos una oferta para Primera División y también para Segunda, aunque esto último no lo contemplaba. Cuando bajamos, fuimos a Portugal a verle de nuevo. Le expliqué cómo era el club, la ciudad, el proyecto y cuál era la idea de nuestro entrenador. Con un técnico de perfil más defensivo que el de Rubi, André Leão no habría venido. Conseguimos que firmara por tres años cuando tenía ofertas de fuera de Portugal mucho más altas que la nuestra».

Hijo de guardia civil, Braulio Vázquez nació en Pontevedra el 14 de marzo de 1972, pero a los tres meses ya vivía en La Coruña. Allí transcurrió su vida deportiva hasta los 22 años: pasó por todas las categorías inferiores del Deportivo hasta llegar testimonialmente al primer equipo coruñés (jugó uno de sus dos partidos en Primera en el estadio Zorrilla, junto a Miroslav Djukic, ante el Real Valladolid de Vicente Cantatore en 1996) y luego se marchó al Farense portugués, al Mérida en dos etapas, al Zamora, al Castellón y al Lugo, donde colgó las botas. Su llegada al Valencia, primero como secretario técnico (número dos)y luego como director deportivo (máximo responsable) le permite disponer de un nombre dentro del fútbol español, un sinfín de contactos y un amplio conocimiento de los jugadores.

«Al final, toda esa información ayuda mucho. Trabajé en un club muy importante en Europa, para el que solo tengo agradecimientos, y a la hora de llamar a los futbolistas, sobre todo españoles, no me tengo ni que presentar», explica. Con el fichaje de Braulio Vázquez, el Real Valladolid se garantizó un tipo trabajador con la llave para abrir muchas puertas.

El portero Javi Varas supone un lujo para un equipo de Segunda División. Braulio lo fichó para el Real Valladolid en un ejercicio de anticipación. El mismo día que Varas supo que no seguiría en el Sevilla, el director deportivo le telefoneó. El guardameta fue claro: no contemplaba bajar de categoría. Pero acabó firmando. En el caso de Jonathan Pereira sucedió algo parecido en invierno:el 1 de enero estaba fichado. «Con Hernán Pérez, en cambio, era mejor esperar:cuanto más se acercara el plazo, más posibilidades teníamos. Contaba con una oferta del Bolton infinitamente superior a la nuestra».

Braulio llega todos los lunes a su pequeño despacho de Zorrilla (ocupa uno contiguo al de sus antecesores) y bucea en la prensa para ver las novedades de los rivales. Luego, se reúne con sus ayudantes Domingo Catoira (secretario técnico) y José Antonio Prieto ‘Cata’ (director de cantera) para planificar viajes. También habla con el entrenador, Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’, al que suele acompañar después de los partidos, pero con el que no comenta los detalles del encuentro hasta el día siguiente, ya en frío y con un análisis más reposado.

El contenido del ordenador

En el ordenador de Braulio se acumulan las carpetas de Windows. Actualmente, hay 96 partidos desmenuzados, aunque aún faltan por incorporar muchos más. En cada Power Point destacan los jugadores que han llamado la atención a los integrantes de la dirección deportiva. Del Os Beleneses, por ejemplo, se resalta el lateral izquierdo. Hay informes individualizados y por posiciones. El análisis tipo incluye edades, fin de contrato, demarcación, aspectos condicionales (tipo de jugador), técnicos, tácticos, físicos, aéreos, emocionales y un capítulo para anotaciones (‘volver a observar’, ‘a préstamo del São Paulo’, ‘posible cesión para el primer equipo’...). Entre la pléyade de jugadores seguidos, hay nombres de antiguos futbolistas de gran proyección formados en los Anexos. Los equipos de la cantera también son escrutados con lupa.

Los mercados del Pucela

El Real Valladolid mira a determinados mercados:Portugal, Bélgica, Francia («hemos ido parcialmente»), Holanda («tenemos que ir más»). A Braulio Vázquez también le seduce Alemania, un país caro para fichar jugadores, pero donde quedan libres futbolistas muy jugosos. «Me extraña que los clubes tarden tanto en renovar a jugadores muy importantes. A Özil le quedaba un año cuando fichó por el Real Madrid. Está el caso de Aaron Hunt, del Werder Bremen [ahora en el Wolfsburg]. Podría poner mil ejemplos. Si subiéramos a Primera, es un mercado que me gusta mucho».

Los combinados internacionales de categorías inferiores ejercen gran atracción en Zorrilla. Ahí aparecen, ya filtrados por los respectivos seleccionadores, jugadores jóvenes y talentosos, la mejor savia fresca de cada país. También los filiales de equipos portugueses, como Benfica u Oporto, están en el punto de mira. Hélder Costa, cedido al Deportivo de La Coruña por el Benfica el pasado mes de enero, era uno de los objetos de deseo de Braulio Vázquez.

Hay dos maneras de seguir jugadores en Zorrilla. La primera, la preferida por dirección deportiva del Real Valladolid, pasa por ver a los futbolistas en vivo. La segunda, a través del programa informático WyScout, una gigantesca base de datos para profesionales, donde se albergan datos e imágenes de 220.000 jugadores de todo el mundo, 60.000 partidos completos y 30 millones de eventos.

«No hay nada comparable a ver jugadores en directo», dice Braulio. «Pongo el ejemplo de Jonás. Cuando lo vi en vídeo, parecía muy rápido. Y, aunque es muy bueno, no se distingue por esa virtud. En vivo, es más lento. Otro ejemplo: el fútbol sudamericano necesitas verlo en directo: se juega con la hierba más alta, con otras condiciones climatológicas totalmente diferentes. En los vídeos, te puedes hacer una idea, pero hay que corroborarla con la observación in situ».

Hay tres factores que, a juicio de Braulio Vázquez, determinan el éxito de un director deportivo en un club como el Real Valladolid: «Anticipación, información y conocimiento del mercado. Si no conoces el mercado, no tienes la información para saber cuándo acaban contrato los jugadores, algo fundamental, ni quién es realmente su agente, puesto que son muchos los representantes que te pueden ofrecer a un mismo jugador. Yo prefiero hablar directamente con los futbolistas, ir a la fuente. No me fío de que le llegue toda la información. Sé que hay agentes que se enfadan conmigo porque llamo a los jugadores sin pasar por ellos, pero yo hago mi trabajo».

El futuro sin Braulio

Braulio Vázquez llama la atención con sus rutilantes fichajes y muchos clubes toman nota. El mercado de los directores deportivos también se agita. «Sí, se mueve», confirma el máximo responsable deportivo del Real Valladolid, que tiene contrato hasta 2017. «¿Salir antes de tiempo? No me lo planteo. Aquí estoy muy a gusto. Tengo capacidad de decisión y eso en el mundo del fútbol es muy complicado. Creo mucho en este proyecto, pero el proyecto pasa por subir. Tenemos dos años para lograr el ascenso y, si puede ser este, mejor. Subiendo asentaríamos un proyecto muy bueno. Es más fácil fichar para Primera», sostiene.

Algunas bases ya están fijadas. Los ordenadores de Zorrilla han ampliado exponencialmente los informes de jugadores seguidos. «Cuando yo me vaya, todos esos datos se quedarán en el Real Valladolid».

Braulio demuestra un entusiasmo inagotable. Espera que los Anexos cambien pronto la gastada hierba artificial para que los canteranos progresen más. Ha instaurado entrenamientos de tecnificación para diamantes como Dani Vega o David Mayoral. El Pucela se beneficia de su estajanovismo porque el antiguo ‘Estadístico’ no ha perdido la pasión. «Después de mi familia, el fútbol es lo más importante. Para mí esto no supone ningún esfuerzo».