Real Valladolid

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Pormenores del caso Djukic

Miroslav Djukic, durante un partido con el Valencia en diciembre de 2013.
Miroslav Djukic, durante un partido con el Valencia en diciembre de 2013. / Biel Aliño-Efe
  • Una cláusula, cuya redacción Suárez atribuye al agente Carlos Bucero, permitió al técnico salir de Zorrilla abonando solo un mes de indemnización

El caso Djukic lo forman en realidad cuatro demandas cruzadas. Por un lado, la del Real Valladolid, que exigió al técnico serbio 534.338,18 euros por marcharse del club en junio de 2013, cuando aún le restaba un año de contrato y fichar por el Valencia. En esta demanda, el club solicitó, además, 137.703 euros a Ray Henric-Coll (segundo entrenador) y 110.704 euros a Dejan Ilic (preparador físico) por la misma razón. Por otro lado, Djukic y sus ayudantes demandaron al club para cobrar el salario de mayo de 2013 y la prima de permanencia. Djukic reclamó 81.251 euros, Henric-Coll, 23.125 y Dejan Ilic, 21.250. Todas las demandas se admitieron a trámite y acabaron con una sentencia firmada el pasado 16 de febrero por el juez José Antonio Merino Palazuelo, del Juzgado de lo Social número 4 de Valladolid, que no dejó satisfecha a ninguna de las partes.

El club blanquivioleta fue condenado a abonar las retribuciones salariales impagadas correspondientes a mayo de 2013 (31.251 euros en el caso de Djukic; 8.125,50 euros, en el de Ray Henric-Coll y 6.250 en el de Ilic), así como las primas de permanencia (50.000, 15.000 y 15.000 euros respectivamente). Pero Djukic y sus ayudantes también fueron condenados a pagar exactamente las mismas cantidades al Real Valladolid como indemnización (en este caso los salarios correspondían al mes de junio de 2013). El Valencia fue declarado responsable subsidiario. Con esta sentencia, que puede ser recurrida, ninguna de las partes sacará un euro de la otra.

El embrollo nace de una cláusula incluida en los contratos de Djukic y sus ayudantes, rubricados en julio de 2011, donde se estipulaba que las dos partes podían rescindir de manera unilateral el compromiso (que tenía vigencia hasta el 30 de junio de 2014) pagando una indemnización. Si la rescisión unilateral se producía antes del 31 de diciembre de cada una de las temporadas, la otra parte cobraría esa campaña íntegra entera. Si se hacía efectiva después del 31 de diciembre, el importe sería el «de las cantidades pendientes de abono» de la misma temporada en la que se produjera la rescisión.

Djukic entregó una carta a Carlos Suárez, presidente blanquivioleta, el 20 de mayo de 2013: «Tengan por resuelto mi contrato profesional»; «en el actual estado de mi carrera deportiva es lo más conveniente, por lo que agradezco que respete mi decisión»;«transmita a toda la afición mis mejores deseos», eran algunas de las frases de la misiva. El Real Valladolid no le pagó la nómina de mayo de 2013 ni la prima de ascenso y le reclamó la siguiente temporada íntegra. Djukic también demandó.

En la sentencia, el juez José Antonio Merino recoge las observaciones que efectuó Carlos Suárez en el juicio: «Resulta indicativo que el presidente del Real Valladolid manifiesta que en este tema hay casos para todo, que lo normal es pagar la totalidad del contrato, y viceversa, que en este caso, al hacer un contrato a tres años, al estar mal el club económicamente, pactaron lo que se incluyó, que al entrenador se le pagaría hasta final de temporada».

En la sentencia aparece el nombre de Carlos Bucero, agente de Djukic. «Mantenía una excelente relación de confianza con el presidente, según ambos reconocen (y habría redactado la cláusula, según el presidente)», escribe el juez. Bucero, según la sentencia, manifestó que «aunque lo habitual era pagar las temporadas que restaban, se fijó, por ser bueno para las dos partes, que el entrenador cobrara la totalidad de la temporada que había trabajado, si era cesado antes del 31 de diciembre, y si lo era después lo que restara hasta el final de temporada». La cláusula, por tanto, permitía romper el contrato a las dos partes.

Miroslav Djukic cobraba en el Real Valladolid doce pagas de 20.834 euros en Segunda (250.008 euros al año) y un 50% más en Primera(su contrato en la élite era de 31.251 euros al mes, 375.012 al año). Por ascender, el técnico serbio percibió además una prima de 200.000 euros. El 5 de junio de 2013 firmó dos temporadas con el Valencia a razón de 1,6 millones por campaña (más variables). Fue despedido del club che seis meses más tarde.