Real Valladolid

el rincón de zorrilla

Borrón y cuenta nueva

¡Qué duro se hace, a veces, ser aficionado de un equipo humilde como el nuestro! Sobre todo en días como ayer, en los que si uno pudiera escondería la cabeza varios metros bajo el suelo para evitar preguntas incómodas de quienes nos aprecian o de quienes simplemente quieren tocarnos… la moral. Sentado lo anterior y reconociendo de partida el fracaso anticipado del plan A de la temporada –o cuando menos la decepción, que con esta plantilla casi todos nos vimos en primera hace meses–, evaluemos la situación de nuestro pelotón tras la batalla, saquemos el borrador y limpiemos la pizarra para volver a empezar.

Lo primero, ¿qué nos ha pasado? Por un lado que el entrenador no ha sabido dotar al equipo de un estilo propio, ni transmitir su idea (no dudo que la tuviera) a la plantilla; y por otro, que los futbolistas no han creído en el plan que les trazó su mariscal y probablemente han pensado más en su mérito individual que en el beneficio colectivo. Lo siguiente, ¿qué opciones tenemos a día de hoy? La tozuda realidad es que los números son lo menos malo de la historia. Quedan diez partidos y tenemos aún posibilidades de ascender. Por vía directa o a través del ‘play-off’. Pero esa batalla la libraremos cuando llegue el momento, si llega.

Lo definitivo, ¿qué podemos hacer, y cómo hacerlo? El éxito vendrá por jugar como un equipo o no vendrá. Por el reconocimiento de Rubi de sus errores: la falta de estilo propio o su falta de carisma para hacer un equipo de su plantilla, entre otros. Y también por el reconocimiento de algunos profesionales de que su rendimiento no está siendo el esperado, y de que el bien colectivo está por delante del mérito individual. Primero el nosotros, después el yo. Todo eso se puede enmendar y hay tiempo para hacerlo.

Borrón y cuenta nueva. Que el técnico elija una forma de jugar para lo que queda de liga con los futbolistas de los que dispone, y se emplee en que todos estén a muerte con ella. Y si no es capaz, que se eche a un lado y venga otro. Nadie es imprescindible, todos son necesarios, y lo mejor es que aún pueden conseguirlo. Sólo tienen que creer en algo y luchar por ello juntos. Que tengan por seguro que si lo hacen nosotros sacaremos la cabeza del suelo y les volveremos a animar, como siempre hemos hecho.