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Fin de campaña amargo para Xabi Gil

Xabi Gil, durante un entrenamiento del Real Valladolid en los Campos Anexos.
Xabi Gil, durante un entrenamiento del Real Valladolid en los Campos Anexos. / Henar Sastre
  • El preparador físico estará de baja entre 6 y 8 meses tras ser operado de una rotura en el tendón rotuliano

  • «Agradezco a mis compañeros, al club y a los jugadores todas las muestras de cariño. Son momentos duros», dice el ayudante de Rubi

La plantilla del Real Valladolid se entrenaba apaciblemente a puerta cerrada el pasado viernes cuando Xabi Gil golpeó la pelota con un gesto miles de veces ensayado. El preparador físico del Real Valladolid efectuó un pase largo y el talón de la pierna de apoyo se deslizó fatídicamente sobre el césped de Zorrilla. «Si hubiera apoyado la otra pierna, no habría existido ningún problema, pero como tenía el pie en el aire, justo después del golpeo, todo el peso del cuerpo se me fue a la rodilla y ahí me rompí», lamenta Xabi Gil. Antes de caer al suelo, el preparador físico blanquivioleta ya sabía que había sufrido una lesión grave. El diagnóstico médico no arrojó dudas: Gil presentaba una rotura total del tendón rotuliano. El pasado martes fue operado en el Hospital de Barcelona y ahora comienza una larga rehabilitación que se prolongará entre seis y ocho meses hasta que pueda volver al trabajo de campo con plenas garantías.

La baja de Xabi Gil privará al equipo blanquivioleta de su responsable físico en la parte final de la campaña. Los futbolistas tendrán que acostumbrarse ahora a recibir órdenes del readaptador Manel Gómez, que pasa de trabajar con los lesionados a marcar las cargas de trabajo para todos.

«No va a haber ningún problema. Yo estoy en contacto con ellos y desde aquí [Barcelona] haré todo lo que pueda y más ahora, que es el tramo clave de la temporada. También es mejor que me haya pasado a mí que a un jugador», dice Xabi Gil, aún convaleciente en la cama del hospital tras su operación.

«La rotura del tendón rotuliano «es la peor lesión que puede tener un futbolista, peor que un cruzado, peor que todo», recuerda Gil, la mano derecha de Rubi. El primer entrenador y el preparador físico blanquivioleta habían trabajado juntos durante once años en los banquillos antes de recalar en el Real Valladolid.

La baja de Xabi Gil ha causado conmoción dentro del vestuario, donde jugadores y cuerpo técnico forman «una pequeña familia». Por eso, a Xabi Gil le animó «muchísimo» ver a los futbolistas del equipo vallisoletano salir al césped el pasado domingo con camisetas blancas en las que se podía leer «Ánimo, Xabi».

«Todo el mundo en el club se ha portado muy bien conmigo. Quiero agradecer a mis compañeros, al club y a los chavales que me hayan dado tantas muestras de cariño, de apoyo. Algunos ya saben lo que es esto porque, por desgracia, lo han vivido. Son momentos duros y cualquier gesto de este tipo ayuda», apunta Xabi Gil.

El Real Valladolid se movió eficientemente para agilizar la intervención del preparador físico, aunque al final Gil optó por trasladarse a Barcelona, donde también recibió una confirmación rápida para ser operado. «Me veía para viajar, aunque tenía dolores y preferí hacer primero el traslado. Las primeras semanas las pasaré en casa».

En cuanto se reduzca la hinchazón, Xabi Gil podrá levantarse, pero siempre inmovilizado, con la pierna recta y sin efectuar ningún apoyo. El tendón rotuliano soporta toda la estructura de la rodilla y no debe quedar sometido a tensión hasta que sane. «En estas primeras semanas no podré hacer nada. Esta lesión es diferente a la rotura de un ligamento. Ahí le puedes dar movilidad. A esto, no». Después del periodo de inactividad, comenzará la rehabilitación, que ya transcurrirá en Valladolid.

«Ya me dijo el médico que hablar de plazos es complicado. Está claro que serán unos cuantos meses para hacer vida normal. Luego, si hablamos de estar al cien por cien, correr, golpear el balón, entre seis y ocho meses no me los quita nadie. Al final, no tengo la prisa de un jugador, donde hay que acortar los plazos, pero iré sí haciendo tareas de despacho, labores de ese tipo. Otra cosa es la labor de campo. Lo respetaré porque yo tengo 42 años y no es lo mismo que un jugador de 20 o de 30», subraya.

Xabi Gil no duda cuando se le pregunta si la lesión le impediría festejar el soñado ascenso a Primera. «No sé de qué manera, pero estaría en una hipotética celebración. Pero también tengo claro que ahora lo que quiero es volver a Valladolid lo antes posible. En cuanto puede valerme por mí mismo, estaré por allí».